Editorial

27 de Julio de 2015

La noche que nunca se va a olvidar

Sin dudas la noche del domingo 26 de julio, va a ser una noche distinta, no solo para quien ganó las internas radicales, sino también para el resto que la disputó.

Para Leandro Morer, fue una noche llena de alegrías, de sensaciones encontradas, el comienzo de una nueva etapa para él y para todo el radicalismo.

Se puede decir que cumplió la mayoría de edad en la política y por primera vez transita solo y como líder el camino para una elección municipal. De una vez entendió que era mejor ser cabeza de ratón que cola de león, cortó el cordón umbilical con su “jefe” político, Mario Bonfigli y se largo solo a una interna hace poco menos de 60 dias, algo impensado para las filas del bonfiglismo en ese momento.

Con una campaña simple, fresca logro una ajustada victoria en un partido que tiene muchos problemas de liderazgos y de cambios generacionales.

Más allá de las modificaciones y las jugadas estratégicas que se hagan a partir de ahora y que sirvan para conformar el tablero final de la UCR, Morer, ocupará un lugar de privilegio.

El nuevo líder
A partir de este lunes el flamante candidato será el nuevo mandamás de la UCR y tendrá que ver como cura las heridas de esta contienda interna.

Sus dos contrincantes quedaron seriamente heridos. Bonfigli su mentor político (de quien fue mano derecha durante muchos años de gestión) pierde por primera vez una interna. Eligió en esta oportunidad acompañarse de un joven socialista de poca monta que sumo casi nada en el electorado radical. Sin dudas, a partir de esta derrota y con una causa judicial abierta, el ex intendente queda claramente en retirada y caída libre.

Brunengo, en tanto, sigue intentando digerir las gotas del fracaso, y suma una nueva derrota electoral interna. Ni el apoyo de la legisladora Amalia Vagni, ni el tiempo de campaña que manejó (que fue mucho más que el de los contrincantes), le sirvieron y volvió a salir tercero, por segunda vez, en una interna del partido. Es evidente que sigue errando el camino y apuesta al radicalismo mas ortodoxo y conservador que de a poco empieza a quedar fuera de moda, y que no solo no tiene alegrías electorales sino que sale último en una carrera de tres.

Morer no tendrá una tarea fácil…deberá ver como encamina el tramo final de las elecciones para ocupar el sillón de Lepri. Se encontrará con un oficialismo bien posicionado y con un gobierno provincial adverso.

Se vienen vientos de cambio, los mandos modificaron de manos, las esperanzas se renuevan y el futuro es incierto, pero hay una de todas esas cosas que no se modificará, y es que para Leandro Morer, la noche del 26 de julio significó mucho más de lo que a simple vista se pueda observar.

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