«Mi hijo murió por la cantidad de golpes que le dieron, lo mataron como a un perro»

Alta Gracia no sale aun del asombro y la conmoción por el homicidio de Luciano Del Vecchio, el joven jockey de Villa Oviedo quien falleció hace exactamente una semana tras ser atacado a golpes, al menos, por un sujeto quien hoy es intensamente buscado.

La causa está en su etapa inicial y Lucas Fernández, alias el porteño, es el único sospechado del crimen; aunque la Justicia no descarta que pueda haber mas involucrados, como así tampoco la familia Del Vecchio.

En una entrevista exclusiva y en medio del dolor por la reciente pérdida de su hijo, Nora, su mamá, habló con RESUMEN y contó detalles de lo que fueron las últimas horas que vio a su hijo con vida. La mujer, asegura que todo lo que le llegan son rumores, pero dejó claro que fueron varios quienes – de una u otra manera- se vieron involucrados en el hecho.

«Él tenía una pareja a quien iba a visitar, estaba dos o tres días allá con ella, después se venia a casa porque a menudo tenían problemas, era una relación conflictiva. Muchas veces le pedí que no regresara con ella porque su relación no era buena y cada vez que discutían ella me decía que mi hijo venía para la casa y yo lo esperaba siempre, como esa noche en la que todo pasó», inició -desolada- la mujer, en referencia al marco en donde habrían golpeado a Luciano.

«Esa noche ella me avisa tipo 12 de la noche que Luciano venía para mi casa porque habían discutido y que él se había trompeado con un vecino dentro de su casa. Me dijo que este hombre (a quien Nora asegura conocer ‘de vista’ desde hace muchos años) lo saca afuera a mi hijo y que estaba con dos personas mas. Ella lo sacó a mi hijo de la casa, con una mochila y ropa y a partir de ahí yo lo esperé. Eran la una menos cuarto, la una y no llegaba, lo espere hasta la una y media y cuando ya me iba a dormir golpean la puerta, abro y era él que venia todo encapuchado», agregó la mujer, a la vez que aseguró que Luciano le escondía el rostro todo el tiempo y que había llegado con ropa que no era de él, «un pantalón grande, todo sucio», dijo.

Nora asegura que Luciano le dijo ‘Ma, tengo un hambre’, a lo que ella le responde: ‘ahí tenés comida en la heladera, calentala, yo me voy a dormir’. Fue su hermana Yanina, otra de las personas que vive en la casa, quien aún estaba levantada y luego confesó haber visto a Luciano comiendo en el comedor con el rostro con sangre.

«Él no quería que le viera la cara, estaba todo el tiempo encapuchado. Me fui a dormir y al otro dia como a las 7 de la mañana lo vienen a buscar a Luciano para ir trabajar, entonces mi hija me habla y me dice que lo habia estado hablando pero que él no le contestaba.  Cuando ella corre la ventanita de su habitación, ve que él estaba en el piso y lo sentía roncar. Me levanté rápido, corrí y lo veo por la ventana que estaba en el suelo boca abajo,  agarré la puerta a patadas porque se había encerrado con llave y no la podía abrir, logré entrar y lo veo convulsionando en el piso lleno de sangre de la nariz, del oido, todo vomitado. Lo levanté y empecé a gritar por ayuda, lo llevamos al Hospital y ahí lo ingresaron a terapia», relató Nora en medio del llanto.

Luciano fue internado en el área de terapia intensiva.  Los médicos trataban de descifrar cual era la causa de su estado y, hasta el momento, la familia desconocía de la golpiza. Además, es preciso recordar que desde la fiscalía reconocieron a RESUMEN que el joven no presentaba golpes externos que en una primera instancia hayan dado cuenta de una muerte violenta.

«Él hace dos años había tenido un problema de meningitis, entonces pensaban que podía ser eso. Me dijeron que le iban a punzar la médula y que le iban a hacer una tomografía, también me dijeron que probablemente tenían que inducirlo a un coma porque él se habia broncoaspirado. Me dijeron que me fuera y que esperara el parte médico», añadió Nora, a la vez que hizo hincapié en la cantidad de veces en que pidió por una tomografía para su hijo. «Era algo indispensable, en el Hospital no hay tomógrafo y demoraron horas en hacersela porque me decian que no podían trasladarlo a otro lado en el estado en que estaba. Cómo puede ser que un Hospital como el de Alta Gracia no tenga algo tan indispensable», reclamó la mujer.

Las horas pasaban, llegaba otro parte medico y nada dejaba en evidencia qué era lo que le había sucedido a Luciano. «Yo entré a terapia, lo vi, el estaba frío y con mucha sangre. Tenía una gasa en el oido, sangre en la naríz también y fue lo que me llamó la atención. Le pregunté al doctor a que se debía tanta sangre y volví a pedirles por favor que le hicieran una tomografía pero no me daban una respuesta».

En medio de la angustia y la incertudumbre, alguien le cuenta a la familia que lo de Luciano había sido una golpiza, que averiguaran bien. «Mi hija le dice eso a los médicos, después le hacen la tomografía y cuando volvimos al otro parte médico ya vimos a la policía en el lugar, hablaban de un homicidio, no entendiamos nada. Al rato el médico nos informa que Luciano tenía muerte cerebral, que eso había determinado la tomografía. Mi hijo murió por la cantidad de golpes que le dieron, me lo mataron como a un perro«, recordó Nora y añadió: «A mi hijo lo mataron dos veces porque le sacaron los órganos. Yo entré a verlo, su corazón latía, estaba con vida y le rogué a los médicos que no le quitaran el respirador pero me decían que él ya había fallecido y que había mucha gente que esperaba por los órganos y yo no quería, no por egoista pero mi hijo aún estaba con vida. Me dijeron que como era ley y que él no había especificado en el documento que no era donante, ellos podían hacerlo».

Sobre el hombre que es buscado como el presunto autor del crimen de Luciano, Nora asegura que no sabe de quien se trata, sólo que le dijeron que es profesor de artes marciales. Por otro lado, y respecto al vecino que se habría peleado inicialmente con su hijo (y que curiosamente por el momento no está ni siquiera imputado), Nora asegura que es el propietario de ese pantalón desconocido con el que llegó su hijo esa noche. «Él salió de la casa de su pareja con un short amarillo, ella me lo dijo. Cuando a mi hijo le pegan, se descompensa y le ponen ese pantalón todo sucio porque supuestamente tiritaba del frio en el suelo y me dijeron que a ese pantalón de se lo puso esta persona«, agregó Nora, en referencia a quien se habría agarrado a golpes con su hijo dentro de la casa de su novia.

Cómo llegó Luciano desde Barrio Parque San Juan (en donde habría ocurrido todo) hacia Villa Oviedo, también es un misterio. Los golpes eran tales que hay sospechas de que alguien lo pueda haber llevado hasta su casa. Todo es materia de investigación.

«Yo no se cuantos le pegaron a mi hijo pero pido Justicia, exijo Justicia», culminó desconsolada la mujer, a la vez que recordó a Luciano como «un loco siempre alegre». «Se que desde donde esté él estaba feliz por ver el cariño con el que lo despidieron, tanta gente que lo conocía y lo quería, él era así, alegre siempre poniendo música y levantándome el ánimo cuando estaba mal. Donde quiera que esté se que no quisiera verme así porque era pura alegría».

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