Cultura

A 30 años de su muerte, Gilda sigue siendo una voz inolvidable de la música popular

Este 7 de septiembre se cumplen 30 años de la muerte de Gilda, una de las figuras más recordadas de la música tropical argentina. Con apenas 34 años, la cantante construyó una carrera breve pero intensa que dejó canciones que todavía forman parte de la memoria popular.

Miriam Alejandra Bianchi nació el 11 de octubre de 1961 en Villa Devoto. Antes de dedicarse profesionalmente a la música, estudió y trabajó como maestra jardinera. En 1984 se casó y tuvo dos hijos, Mariel y Fabricio.

Su vida tomó otro rumbo cuando decidió presentarse a un aviso en el que buscaban cantantes para un grupo tropical. En los años 90, la cumbia atravesaba un momento de gran crecimiento y Gilda comenzó a abrirse camino en un ambiente en el que las mujeres tenían que enfrentar numerosos prejuicios.

Con el tiempo, logró consolidarse con una identidad propia y bajo el nombre artístico de Gilda. Su propuesta combinaba ritmos bailables con letras románticas y una interpretación que rápidamente conectó con el público.

Durante su carrera grabó cuatro discos y recorrió distintos escenarios del país. Canciones como No me arrepiento de este amor, Fuiste, Corazón valiente, Paisaje y No es mi despedida se transformaron en algunos de los temas más reconocidos de su repertorio y continuaron sonando mucho después de su muerte.

El 7 de septiembre de 1996, Gilda viajaba hacia Entre Ríos para realizar una presentación cuando el micro en el que se trasladaba sufrió un accidente en la Ruta Nacional 12.

La cantante murió a los 34 años. En el mismo hecho fallecieron también su madre, su hija mayor, tres músicos de su banda y el chofer del colectivo.

La tragedia puso fin a una carrera que había comenzado apenas unos años antes, pero también marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de Gilda: la de un ícono popular que trascendió generaciones.

En el lugar del accidente, sobre la Ruta Nacional 12, se levantó posteriormente un santuario en su homenaje. Con el paso de los años, algunos de sus seguidores comenzaron a considerarla una especie de santa popular o “santa pagana”, una expresión de la devoción que despertó su figura.

A 30 años de su muerte, las canciones de Gilda continúan presentes en fiestas, radios y encuentros populares. Su figura también permanece vinculada a una historia de transformación personal: la de una mujer que dejó atrás una vida estable para apostar por una vocación artística y logró convertirse en una de las voces más reconocidas de la cumbia argentina.

Su historia fue llevada también al cine y la televisión, mientras que sus canciones continúan siendo interpretadas por artistas de distintas generaciones.

Gilda murió joven, pero su música logró sobrevivir al paso del tiempo. Tres décadas después, su voz sigue sonando y su nombre permanece asociado a una de las historias más emblemáticas de la música popular argentina.

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