Sociedad

11 de febrero de 2018

Hay cientos de historias tras la peregrinación

Algunos fieles se animan a contar sobre su relación con la Virgen y cómo sienten que ella les cumplió los pedidos. Otros, prefieren guardar silencio y orar. Las historias se multiplican año a año.

El Santuario de la virgen de Lourdes fue testigo desde ayer a la noche y durante toda la madrugada de la procesión de fieles que vienen a cumplir promesas o a pedir y dar las gracias por lo que consideran milagros realizados por ella. Entre los miles de casos, algunos fieles se animaron a hablar sobre su relación con la Virgen.

Jonathan vino caminando desde Córdoba y es uno de los fieles que llegaron hasta el altar arrodillados, hazaña que le llevó media hora. Cuenta que realiza la peregrinación todos los años desde 2012: “Venía fumando, tiré el cigarrillo cuando estaba por entrar y de ahí no fumé más, desde 2012”. En ese momento, le pedía a la Virgen por la salud de su abuela. “A los tres días falleció mi abuela, pero lo mismo, seguí viniendo. Yo lo que le pido es salud para mi familia y trabajo, que es demasiado ya. Siempre me cumplió. Salud y trabajo. Más salud que trabajo, pero lo más importante es la salud”, afirma, mientras comenta que es la tercera vez que realiza el recorrido desde la entrada de La Gruta hasta el altar arrodillado. En lo que respecta a los preparativas para venir, comenta que siempre sale a correr o caminar los días previos a la festividad.

Jorge, servidor del Santuario, oriundo de Alta Gracia, cuenta por su parte su historia de reconversión y devoción hacia la Virgen: “Mi conversión empezó hace 3 años atrás. Estaba mal, no encontraba sentido a mi vida y entonces vine a pedirle auxilio a la Virgen. Cuando era chico era monaguillo, después se fue muriendo toda mi familia hasta llegar a quedar solo; entonces, ahí me enojé con Dios. Y ese enojo que tenía no era vida

Jorge continúa diciendo que se le ocurrió un día, de la nada, visitar el Santuario y destaca cómo lo recibió una servidora que, luego de escuchar su historia en la puerta de la capilla, lo alentó a entrar a rezarle a la Virgen. En ese momento, comenta que le habló a la Virgen sin protocolo alguno: “Puede ser cómica la forma en la que le hablé. Me arrodillé y le dije: ´Hola, Virgen. Vengo porque no doy más, no le encuentro sentido a mi vida. Entonces, quiero que me ayudes. Quiero que me ayudes a perdonar  todos los errores que cometí y lo que me hicieron, que sea mutuo. A partir de hoy, quiero ser feliz. ¿Me hacés la gamba?´. En ese momento, me salió rezar el Padre Nuestro y no me dejó ni terminar que me hizo reír. Así que hoy la miro y me hace reír. Mágico. Hoy sinceramente hasta los amigos me dicen ´qué gran cambio tuviste´ y les aconsejo que vengan. Hoy también puedo ser un libro de todas las cosas grandiosas que me suceden”.  Jorge señala que él mismo se nota cambiado y ha podido encontrar paz y alegría nuevamente.

Por último, Martín, que vino desde Córdoba Capital, llegó arrastrándose por el suelo hasta el altar para cumplir una promesa y agradecerle a la Virgen. “Tuve un problema judicial. Me querían quitar a mi hijo y, por suerte, no sucedió. La Virgen me cumplió”, afirma, mientras sostiene que se siente que está muy cerca de poder convivir con su hijo nuevamente.


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