En las últimas horas, la Cámara en lo Criminal y Correccional de Río Tercero condenó a la pena de prisión perpetua a María Belén Barreto (31), la mujer acusada de asesinar de ocho puñaladas a su esposo, Alexis Aubillan Marín, en la localidad de San Agustín, Departamental Calamuchita.
El hecho ocurrió el 27 de diciembre de 2023 y causó conmoción. La pareja llevaba casi un año de casados y tenían un bebé en común, el cual cumplía seis meses de vida el mismo día del crimen. Además residían allí otras tres niñas menores de edad, hijas de una relación anterior de la acusada.
Durante el juicio, la familia de la víctima describió un entorno marcado por el aislamiento y la manipulación. Los allegados de Alexis aseguraron que Barreto había colocado media sombra y candados en el frente de la casa para evitar el contacto del joven con sus padres y hermanos.
También señalaron que Marín había manifestado su deseo de irse del hogar, aunque temía por la seguridad del bebé. Según la familia, Barreto utilizaba al niño como forma de control.
Además de la condena penal, el caso mantiene abierta una disputa por el futuro del hijo de la pareja. Mientras Barreto estuvo detenida con prisión preventiva, primero bajo modalidad domiciliaria en Entre Ríos y luego en la cárcel de Bouwer, el niño quedó al cuidado de una familiar de la acusada.
Los abuelos paternos cuestionan esa situación y reclaman la tenencia del menor desde el inicio de la causa. En el juicio también participó la abogada del niño, Rocío Rodríguez, para velar por los intereses del pequeño durante el proceso.
La historia de la pareja
Barreto es oriunda de Entre Ríos. Al momento del crimen tenía 29 años y llevaba un año casada con Alexis.
La pareja había contraído matrimonio el 23 de diciembre de 2022, una decisión que tomó por sorpresa a la familia del joven. Sus allegados aseguran que nunca terminaron de entender cómo se conocieron ni cómo se instaló tan rápido la convivencia.
Después del asesinato, Barreto fue detenida el mismo día del hecho e imputada por homicidio calificado por el vínculo. En un primer momento permaneció con el bebé. Luego, por tenerlo a su cargo, la Justicia le concedió prisión domiciliaria en Villa Domínguez, en la zona de Villaguay, Entre Ríos, donde vivía su abuela de crianza. Ese beneficio fue revocado y la mujer quedó alojada en la cárcel de Bouwer.
Con la sentencia a prisión perpetua, la Justicia cerró el capítulo penal de un caso que conmocionó a San Agustín, aunque la disputa familiar y judicial por el niño todavía sigue abierta.
