Cuando los deseos de los padres pesan sobre los hijos: El desafío de criar sin imponer

En dialogo con la Radio 88.9, el Licenciado en Psicología Jorge Pizarro, especialista en niños y adolescentes, abordó un tema que resuena en muchas mesas familiares: la carga de los deseos y frustraciones de los padres depositada en los hijos.

El especialista explicó que el “narcisismo primario” es un concepto de la psicología que refiere a una etapa natural del vínculo entre padres e hijos, en la que los adultos proyectan en el niño expectativas como fantasear con que el bebé siga los pasos familiares. Este pensamiento es normal en los primeros años de vida y no representa un problema en sí mismo. La dificultad surge cuando esas proyecciones no se revisan con el crecimiento del niño y se transforman en exigencias, generando malestar, angustia o frustración en los

El profesional destacó que, aunque hoy las nuevas generaciones parecen más libres, el consultorio sigue revelando casos de jóvenes con crisis de ansiedad o angustia por intentar cumplir legados familiares.

En lo deportivo: «Se ve mucho en chicos que hacen fútbol o golf solo porque en la familia es tradición, pero en realidad les gustaría el tenis o la danza. El indicador de que algo anda mal es la frustración constante, el ‘no me sale nada’ o el estancamiento».

En lo profesional: Pizarro mencionó casos de adultos que llegan al consultorio con éxito laboral pero una profunda infelicidad: «Son abogados o médicos porque se esperaba eso de ellos, pero no es lo que eligieron. Estudiar o trabajar en algo que no te gusta es un sacrificio enorme que genera un vacío difícil de llenar».

«Lo que uno no hace consciente, lo repite. Es fundamental que los padres tengamos la capacidad de discernir entre nuestro deseo y el de nuestros hijos», señaló el Licenciado.

Pizarro explicó que las emociones se manifiestan físicamente. Si un adolescente siente malestar estomacal, llora antes de ir a una actividad o sufre una parálisis ante el estudio, son señales de que el camino elegido quizás no es el propio.

Para los padres, el desafío es la receptividad: «A veces uno como papá no lo puede ver. Por eso la orientación a padres es clave. Ningún papá quiere que su hijo sufra, pero a veces necesitamos una mirada externa que nos diga: ‘Él está acá por vos, no por él.'»

El cierre de la charla dejó una reflexión profunda sobre la salud de los lazos familiares: preservar el vínculo es más importante que continuar un legado.

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