De “broma” a alarma: amenazas de tiroteo activan protocolos en escuelas de Alta Gracia

En un contexto de creciente preocupación a nivel nacional por la reiteración de amenazas en instituciones educativas, este viernes se encendieron nuevamente las alarmas en Alta Gracia. Durante la jornada se detectaron mensajes con referencias intimidatorias en dos establecimientos: el ENSAG (Nacional) y el IPEM 298.

Ante la situación, ambas instituciones activaron de inmediato los protocolos de resguardo establecidos por el Ministerio de Educación. En el caso del ENSAG, se logró identificar a los estudiantes involucrados y se dio intervención a la Justicia. Desde la comunidad educativa señalaron que, aunque los responsables habrían intentado minimizar lo ocurrido calificándolo como una “broma”, el contexto actual obliga a tomar cada situación con la máxima seriedad.

El episodio no se da de manera aislada. Horas antes, en Villa Parque Santa Ana, también se aplicaron medidas preventivas en el IPET N° 334 tras la aparición de una supuesta amenaza escrita dentro del establecimiento. Allí intervinieron autoridades educativas, se radicó la denuncia correspondiente y se iniciaron actuaciones para esclarecer el hecho.

Estos casos se producen en un escenario especialmente sensible, luego del trágico hecho ocurrido el 30 de marzo en San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente armado atacó a sus compañeros dentro de una escuela, provocando la muerte de un estudiante e hiriendo a otros. A partir de ese momento, comenzaron a replicarse amenazas similares en distintos puntos del país, lo que encendió la preocupación de autoridades y familias.

 

En Alta Gracia, además de la activación de protocolos, el ENSAG dispuso medidas preventivas adicionales, como restricciones en el uso de teléfonos celulares durante la jornada escolar, con el objetivo de evitar la circulación de mensajes que puedan agravar la situación. Por su parte, en el IPEM 298, las autoridades convocarán a las familias el próximo lunes para abordar lo sucedido y trabajar en conjunto posibles soluciones.

La reiteración de estos episodios, sumada a la circulación de mensajes alarmantes entre estudiantes, plantea un desafío urgente: no solo investigar y sancionar a los responsables, sino también reconstruir un clima de confianza y tranquilidad en las escuelas, en un momento donde la preocupación crece tanto dentro como fuera de las aulas.

Salir de la versión móvil