En el marco del Día Mundial de concienciación sobre el Autismo, Romina Zejdlick, integrante de la Fundación por la Inclusión Plena, dialogó con la 88.9 y dejó definiciones clave sobre los avances, desafíos y la necesidad de seguir construyendo una sociedad más empática e inclusiva.
Durante la entrevista, destacó que si bien existe una fecha para visibilizar, el trabajo se realiza durante todo el año: “Siempre estamos muy activos. Qué bueno que exista un día para concientizar más, pero sin dudas lo hacemos todos los días”.
En cuanto a la evolución social sobre el tema, señaló que hubo avances gracias a la mayor circulación de información, aunque todavía persisten barreras: “Hay más conocimiento, pero aún falta mucho para alcanzar una inclusión plena”.
Uno de los puntos centrales fue la importancia del diagnóstico temprano. Zejdlick fue contundente: “Un diagnóstico a tiempo mejora el pronóstico. Lejos de etiquetar, sirve para brindar los apoyos que la persona necesita”. Además, advirtió que muchas veces se retrasa por falta de formación o dudas en profesionales, lo que puede dificultar el acceso a tratamientos adecuados.
También se refirió al concepto de espectro dentro del autismo, explicando que existen distintos niveles según el grado de apoyo que cada persona requiere, y remarcó la importancia de comprender esa diversidad: “No hay dos personas dentro del espectro iguales entre sí”.
Otro aspecto relevante fue la dificultad en el diagnóstico en adultos, especialmente en mujeres. Según explicó, esto se debe a estrategias de “camuflaje” social que pueden ocultar señales durante años, generando ansiedad o incomodidad sin una explicación clara hasta llegar al diagnóstico.
En relación al rol de la sociedad, Zejdlick hizo hincapié en la necesidad de derribar mitos y prejuicios: “Pensar que todas las personas con autismo son iguales o que no comprenden es un error”. En ese sentido, subrayó la importancia de no hablar sobre las personas como si no entendieran, ya que muchas comprenden más de lo que pueden expresar.
Desde la Fundación también impulsan acciones concretas, como la implementación de pictogramas en espacios públicos para facilitar la comunicación, y la creación de entornos sensorialmente amigables en escuelas, con herramientas que ayudan a reducir el estrés y la sobrecarga.
“Se trata de generar accesibilidad real, de dar herramientas para que cada persona pueda comunicarse, elegir y desarrollarse”, concluyó.
La entrevista dejó en claro que la inclusión no es solo una consigna, sino un trabajo cotidiano que requiere compromiso, información y empatía.
