Su objetivo es brindar una terapia alternativa a aquellos niños que tienen discapacidades motrices o psíquicas. El kinesólogo Julio Maldonado está a cargo de la organización y se encarga personalmente de llevar adelante los tratamientos que tienen una duración aproximada de 45 minutos por día de trabajo. “Comencé con esto porque siento un compromiso moral con el tema. Algunos de los niños que vienen, fueron o son pacientes míos en el consultorio, pero el tratamiento que acá se les da es totalmente diferente”, afirmó, y agregó: “Tienen progresos muy importantes y hacen una conexión especial con el animal”. La función terapéutica del caballo fue objeto de estudio a mediados del siglo XX, cuando empezó a utilizárselos para rehabilitación de distintas enfermedades. Argentina fue pionera en esta materia y, de a poco, los centros de equitación terapéutica fueron extendiéndose por todo el país hasta llegar a más de 100. “Los chicos se acuestan, se relajan y disfrutan el tratamiento”, afirma Julio mientras comparte la caminata de a caballo con Valentín y Mariel, dos de sus primeros pacientes.
Equinoterapia: una opción diferente
