La demonización de lo dulce: “Prohibir golosinas no es educar, es sembrar culpa”

La licenciada en nutrición Claudia Casadei visitó los estudios de la radio 88.9 y dialogó sobre un tema que se viralizó en redes: un video de una influencer mostrando que su hija había traído golosinas de un cumpleaños y que, según ella, “se iban directo a la basura”.

Durante la entrevista, Casadei explicó que, si bien todos los padres buscan lo mejor para la salud de sus hijos, etiquetar ciertos alimentos como “basura” o “veneno” puede tener efectos negativos en la relación de los niños con la comida. “Comer con miedo, con culpa o con vergüenza genera más enfermedad que un caramelo”, afirmó.

Según Casadei, es importante desmitificar la visión binaria de la comida. “Cuando etiquetamos un chocolate o un caramelo como basura, le estamos otorgando una carga moral a esa comida. Esto puede generar culpa y vergüenza en el niño”, explicó.

Prohibir alimentos genera deseo y comportamientos escondidos. “Prohibir no enseña a autorregularnos; enseña a comer a escondidas y con vergüenza, y puede transformarse en un trastorno alimentario”, señaló Casadei.
Más allá de prohibir, la especialista aconseja fomentar la autorregulación y el equilibrio. “Si en casa el niño tiene una dieta balanceada y equilibrada, las golosinas pueden formar parte de su alimentación sin generar problemas. Lo que hace al ‘veneno’ es la dosis, no el alimento en sí”.

Casadei destacó que el ejemplo de los padres es clave, pero también que la flexibilidad y la educación sobre la comida son más efectivas que la restricción. “Prohibir no es educar. Hay que enseñarles a los niños a disfrutar de los alimentos sin culpa ni miedo”, concluyó.

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