Hay descubrimientos que no solo amplían el conocimiento científico, sino que también emocionan. Así fue el hallazgo de restos fósiles realizado por Enzo Landa, geólogo oriundo de Alta Gracia, durante un viaje de campo en depósitos mesozoicos de la provincia de Córdoba.
Desde pequeño, Enzo sintió fascinación por la naturaleza, la evolución y los dinosaurios. Esa curiosidad temprana lo llevó a estudiar Geología, carrera que define como “una ciencia hermosa por la enorme diversidad de cosas que ofrece para hacer”. Hoy, esa vocación se traduce en un aporte concreto al conocimiento científico nacional.
El hallazgo se produjo en el marco de la Reunión Argentina de Sedimentología 2025, durante una salida de campo liderada por el Dr. Ricardo Astini. Enzo pudo participar gracias a una beca completa otorgada por la Asociación Argentina de Sedimentología, apoyo que destaca como fundamental para seguir apostando a la ciencia en Argentina.
Aunque nació en Alta Gracia, su formación profesional se desarrolló en Salta, donde se graduó en la Universidad Nacional de Salta y trabajó junto a distintos grupos de investigación. En su recorrido, destaca no solo el aprendizaje académico, sino también la calidez humana de colegas y docentes que lo acompañaron, y a quienes agradece con especial afecto. Para Enzo, la ciencia es también una red de vínculos, entusiasmo compartido y trabajo colectivo.
El hallazgo tiene una relevancia especial: hasta ahora no se habían registrado restos fósiles de vertebrados mesozoicos en Córdoba. Si bien aún resta determinar con precisión a qué organismo pertenecen —podría tratarse de un dinosaurio o un reptil volador—, el descubrimiento abre nuevas líneas de investigación y permite resignificar rocas que durante años se creyeron estériles. Además, refuerza la importancia de conservar y proteger el patrimonio natural.
Cuando confirmó el hallazgo, Enzo pensó primero en su sobrino, quien días antes había hablado, entre juegos y sueños, de ser “cazador de dinosaurios”. Luego recordó a sus padres, por el esfuerzo y acompañamiento silencioso que lo acompañaron a lo largo de los años. Porque detrás de cada avance científico hay historias familiares, afectos y caminos recorridos con paciencia.
Hacer ciencia en Argentina, asegura Enzo, implica sacrificio, resiliencia y aprendizaje constante, pero también la convicción de que el país cuenta con una riqueza natural extraordinaria y con personas capaces de sostener la investigación incluso en contextos difíciles.
A los chicos y chicas que sueñan con dedicarse a la ciencia, Enzo les deja un mensaje claro y sereno: compromiso, responsabilidad y tiempo. “En una época de inmediatez, es importante abrir bien los ojos, reflexionar y dejarse sorprender. Hay mucha belleza en el mundo, y aprender a cuidarla también es parte del trabajo”.
Hoy, sigue vinculado a proyectos de investigación y a la búsqueda de nuevos fósiles en el norte argentino. Sin apuro, con humildad y curiosidad intacta, Enzo deja que la vida lo sorprenda, mientras aporta, paso a paso, a escribir una nueva página de la historia científica de Córdoba.
