Pesebres, Figuras y la Tradición de recibir a los Reyes Magos

A pocos días del festejo de los Reyes Magos, desde RESUMEN dialogamos con Julio Incardona, conocido escultor de nuestra ciudad quien detalló la importancia de las imágenes religiosas en la comunidad.

En Alta Gracia, hablar de pesebres y Reyes Magos no es solo hablar de religión. Es hablar de memoria, de infancia y de una costumbre profundamente arraigada que se transmite de abuelos a nietos y sigue viva en cada hogar que, año tras año, vuelve a armar la escena del nacimiento.

“Más allá de lo católico, el pesebre es una aceptación social”, explica Julio Incadorna a RESUMEN, un escultor local especializado en arte religioso. Y lo dice desde la experiencia cotidiana, familias que se acercan a su taller buscando completar figuras, restaurar piezas dañadas por el paso del tiempo o sumar ese detalle que hace falta para que la tradición continúe.

Los Reyes Magos ocupan un lugar central en ese ritual. Desde chicos, muchos crecieron sacando el pastito, dejando agua durante la madrugada y esperando, con el pesebre armado, la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar. Una costumbre ancestral que sigue despertando ilusión y que convierte a los más pequeños en protagonistas de una espera cargada de sentido.

En la ciudad, la demanda de imágenes se incrementa cada diciembre, especialmente a partir del 8 de diciembre, fecha en la que tradicionalmente se arma el pesebre. “Lo que más se busca es recrear ese momento familiar, esa escena del nacimiento de Jesús con toda la Sagrada Familia”, cuenta Julio.

Y aunque hay distintos estilos, algunos ponen el foco en María, otros en el Niño, otros en los pastores o los animales, el objetivo es siempre el mismo: volver a contar una historia compartida.

Con el paso del tiempo, algunas figuras ganan o pierden protagonismo según el contexto social. Santos que en épocas de crisis eran muy buscados, hoy pasan a segundo plano, mientras que otros se mantienen firmes en el afecto popular. Sin embargo, los Reyes Magos conservan su lugar intacto, asociados a la infancia, al asombro y a la idea de regalar desde el amor.

Desde el arte religioso, cada imagen cumple una función simbólica: no es solo una figura decorativa, sino una forma de narrar virtudes, valores y relatos que siguen interpelando. “La imagen refresca la memoria de quien la mira y despierta algo: una emoción, una sensación, una necesidad”, explica Julio.

En tiempos donde todo parece acelerado, el gesto de armar el pesebre, esperar a los Reyes y sostener estas tradiciones funciona como un punto de encuentro. Una pausa colectiva que recuerda que, en Alta Gracia, la fe, la cultura y la comunidad siguen caminando juntas.

Salir de la versión móvil