“Se pierde la filosofía original que hizo grande a la Liga Nacional”

Humberto es uno de los periodistas deportivos nacidos en nuestra ciudad que han andado el mundo detrás de un micrófono, y nunca se olvidó ni de Alta Gracia ni de sus orígenes. Es, hoy por hoy, el único periodista de Argentina que ha transmitido las 33 ediciones de la Liga Nacional. Relató grandes sucesos de nuestro deporte y trabajó junto a verdaderos maestros. Nos cuenta su historia en un rico diálogo:

Tus inicios fueron con Don Angel Díaz…
Claro, me inicié con Don Angel, en la radio que era por circuito cerrado. Después de Raúl Barceló, en “Rinconcito Deportivo” me quedé yo.
¿Con quién hacías “Rinconcito”?
A veces solo, con el diario Córdoba. Don Angel Díaz me enseñó a trabajar bien. Luego con Fer Díaz transmitíamos basquet en Colón, cuando trajeron a los yanquis a jugar acá.
¿Cómo se dio ir a Córdoba?
Yo conocía a Miguel Oliva del Río y a Eduardo Ovelar de cuando venían a Krakatoa a animar las noches. Un domingo cayeron a mi casa buscando un relator para la final del provincial de básquet que se jugaba en Cosquín. Debuté ese mismo día junto a Rubén César Stinson de comentarista y Ovelar de locutor. Fue Río III con Córdoba, por LV3. Yo, que desde siempre fui oyente de ellos, que iba a los partidos y me sentaba detrás de los periodistas para ver cómo trabajaban.
¿Cómo siguió la historia?
En el 78 iba todos los días a la radio y estaba junto a monstruos como Tito Paz, José María Gianello, Rubén Torri u Oscar Jorge Sosa. Un día Gianello, apostó por mí para que fuera el relator del campeonato argentino en Tucumán. Creo que hice las cosas muy bien, porque a partir de ahí nos transmitimos todo, incluído natación (risas).
¿Cuándo pasaste a LV2?
Williams Alem, que trabajaba con Brizuela me dijo que el “Negro” me quería con él para relatar básquet. El fue quien reunió con Luis López y además quien me dio la chance de relatar el Mundial y me enseñó a cómo bancármelo comercialmente. Y lo hicimos, yo desde España y López desde Córdoba. Fue el Mundial de la histórica victoria de Argentina sobre Estados Unidos, con Campana de figura.
Y a partir de ahí…
Con Luis hicimos juntos todas las ligas, hasta hace poco. Nosotros produjimos siempre el básquet, aún cuando a veces íbamos para atrás con la plata. Si yo llevo 33 ligas, Luis hizo 32, porque con él hicimos la de transición. Hicimos muchas cosas juntos, muchas locuras, momentos inolvidables, infinidad de historias.
¿Tenés contados los eventos internacionales que cubriste?
Uhh… tres mundiales, olimpíadas, ir a Portland en el 92 fue una cosa fantástica (ver aparte). Además, seguimos a Atenas por toda Sudamérica, siempre produciendo nosotros las transmisiones, instalando la modalidad del canje para poder ir a todos lados.
La dupla se terminó. ¿Por qué?
En el 98 estábamos en Radio Universidad, y no nos querían ahí, así que nos fuimos. A Luis lo buscó Brizuela para llevarlo a LV3 y yo arreglé con el Lagarto que estaba en La Red. Luego volví a Universidad. Hoy con Luis seguimos de amigos, nos damos una mano el uno al otro. No nos peleamos, no podemos pelearnos después de tantos años y tantas historias juntos, siempre con un respeto mutuo.
La Liga Nacional la conocés como pocos, definímela.
Fue una revolución, con León Najnudel como el mentor, y una serie de grandes dirigentes. León tiraba las ideas, y Osvaldo Orcasitas y los demás las ejecutaban. León decía: “si esta liga va para adelante, alguna vez vamos a estar en el podio del mundo”, y la Liga creció y llegamos a estar en el podio. Estos grandes jugadores que dio y da nuestro básquet son hijos de la Liga de León.
¿Y hoy, sigue igual?
No, estoy en contra de los cambios tecnológicos, pero creo que programar una liga de lunes a lunes no es para la realidad del país. Quisieron hacer una NBA con partidos todos los días y me parece que ya están reviendo eso. El básquet corre peligro de no seguir siendo el segundo deporte en Argentina.
¿Y la solución?
Hay que modernizarte, pero sin perder la filosofía de la Liga. La idea era tener una competencia fuerte, para eso se permitió traer dos extranjeros por equipo, para que los nacionales se nutrieran de ellos. Hoy, Quimsa va a jugar con seis extranjeros. O sea… deja de ser Liga Nacional.


“Ver al Dream Team fue fantástico”
En el 92 fui a transmitir a Portland, el Preolímpico cuando para Estados Unidos jugaban tremendos jugadores como Michael Jordan, Magic Jhonson, Larry Bird, Charles Barkley, Pat Ewing, Chris Mullin, David Robinson, Scottie Pippen, Clyde Drexler, Karl Malone… lo mejor de lo mejor. Me fui una semana antes, y tuve la posibilidad de hacer notas y poder observar de cerca a todos esos monstruos del básquet mundial. Fue fantástico.
Me permitió poder entrevistar a Michael Jordan, a Larry Bird, y a varios más que integraban ese primer y verdadero Dream Team, y además poder seguir de cerca el campeonato. El motivo de ir una semana antes, fue porque junto a Volcan Sánchez fuimos acreditados a ver el draft de la NBA, que se hacía ahí mismo en Portland. Bueno, estuve a un metro de donde pasaban las cosas y fui testigo directo el día que eligieron a Shaquille O’Neal para Orlando Magic. Al año, cuando lo vi jugando en la NBA, vimos cómo lo habían preparado fìsicamente. Ya era grande pero lo volvieron gigante. Recuerdo que el día del draft, al lado estaban los padres de Shaquille, que lloraban a mares. “Cómo no van a llorar, Humberto -me dijo Volcan- si son 110 millones de dólares”.
Este torneo, poder transmitirlo y estar presente fue una experiencia desde lo profesional y lo personal que no tuvo comparación con ninguna otra cosa. En este mismo campeonato, me tocó transmitir el último partido que jugó Argentina, contra Puerto Rico. Si ganábamos, clasificábamos a los Juegos Olímpicos. Finalmente no se pudo, perdimos dando batalla, pero me tocó vivir una experiencia bárbara por lo que significó poder estar presente en semejante acontecimiento.
En ese 92, entre otras cosas tuve la posibilidad de sacarme una foto con Magic Jhonson luego de estar esperándolo más de dos horas a la salida del estadio. Haberlos transmitido, haberlos visto y además tener recuerdos tan personales de esos próceres del básquet es algo inigualable que me dio la profesión.

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