La combustión es la reacción que se produce al mezclar un comburente con un combustible, el cual puede ser líquido, gaseoso o sólido. Cuando esto no es correctamente asociado, las partículas de carbono no se queman completamente y genera la presencia del monóxido de carbono, un gas incoloro e inoloro muy peligroso. El gasista matriculado Fernando Ahumada (MP: 2557), explicó que cuando los artefactos expuestos al fuego se tiznan de manchas negras, es allí cuando se está desprendiendo este gas tóxico.
De acuerdo a los detalles del gasista, los artefactos para calefaccionar que funcionan con gas natural se dividen entre tres grupos: los calefactores de carácter infrarrojo, que toman el oxígeno del ambiente y expulsan al mismo ambiente los productos de la combustión; los de tiro natural, que toman el oxígeno del ambiente pero expele al exterior a través de un conducto dichos productos; y los más recomendables, que son los de tiro balanceado, que toman y expelen al exterior, sin consumir el oxígeno. “Siempre es necesario hacer revisar todos estos artefactos. El más peligroso es el calefón por la cantidad de calorías y quemadores que posee. Si hay algo que impida la correcta evacuación de gases, eso queda en el ambiente, lo que causa intoxicación si se concentra el monóxido dentro del ambiente, y esto puede ser mortal”.
Dentro de las recomendaciones que dio Ahumada para que las personas estén atentas en sus casas, remarcó las siguientes:
– Mantener el ambiente ventilado.
– Evitar calefaccionar con el horno o las hornallas de la cocina, ya que no es un aparato diseñado para dicho fin.
– El calefón debe ir instalado en un lugar no habitable, en lo posible la cocina, el lavadero o un lugar lejos de los dormitorios, y que además debe contar con todas las medidas de seguridad.
