El pasado jueves, Luciano Castro fue noticia en todos los medios de comunicación luego de que se hiciera viral un clip suyo, donde se podía observar que había asistido como invitado a un programa de la televisión paraguaya y se sintió incómodo “por ser cosificado”, tal como él mismo lo definió.
Esta situación se dio a partir del marco de que el actor viajó a Paraguay para promocionar El Divorcio, la obra que protagoniza en calle Corrientes, en La Mañana de Unicanal, un Magazine que conduce Dallys Ferreira junto a Dora Ceria y Jorge Riveros.
La verdad es que, al momento de presentarlo en el estudio, Dora buscó hacerle un chiste a Luciano pero no le salió bien. Cuando estaban saludando al actor, ella le tocó uno de sus brazos y comentó: “Es de verdad señora, es de verdad”, afirmó generando molestia e incomodidad en Castro.
Unas horas más tarde de que el episodio haya ocurrido y se haya hecho viral en todos lados, Luciano habló con LAM, programa que conduce Ángel de Brito por la pantalla de América, y reveló cómo sigue con respecto a este tema lingual.
Fue Maite Peñoñori quien se tomó el atrevimiento de comunicarse con el actor y aclaró al respecto: “Luciano se quedó muy amargado con que se haya viralizado solo ese momento”, comenzó diciendo la periodista. Y sumó: ”Luego me dijo ‘Yo entiendo que soy un mal llevado, que siempre contesto mal. Pero en este caso puntual no fue para incomodar’”, reconoció el actor furioso por el suceso.
“Me explicó que después la resaltó mucho a Dallys como conductora y que después se pudo dar una charla muy copada”, reveló la panelista de América sobre el enojo de Luciano que luego se le pasó.
En tanto, Castro aprovechó para aclararle a la comunicadora: “De verdad eh. Se pudo dar una charla muy linda. No se hicieron los tontos en el programa, como que tomaron el guante y trataron el tema”.
Por su parte, Ángel de Brito intervino en el debate y luego de escuchar a su compañera, dio su visión al respecto: “Lo escuché a Luciano en otra nota que dio después y dijo que le molesta que las chicas le toquen las tetas y los abdominales cada vez que lo ven y él se pone incómodo”.
“Es verdad, pero él me planteó que ‘fue un buen disparador para tener una charla sobre los estereotipos y que lo pueden cosificar y que si hiciera un comentario al revés sería repudiado’”, concluyó Maite.
