El 2025 fue escenario de múltiples hechos de violencia en el Departamento Santa María. Hubo casos desconcertantes y hasta sentencias inentendibles.
Entre los casos policiales más destacados del 2025, sin duda, se encuentra el brutal ataque del cual fue víctima Nahuel Coronel; un joven de barrio Paravachasca cuya muerte le llegó de manera anticipada y, según cercanos, por error.
En el mes de marzo, Nahuel fue abordado por otro sujeto en moto quien lo atacó a cadenazos por la espalda. A pesar de las lesiones que lo llevaron al Sanatorio, recibió el alta y terminó sufriendo varias convulsiones. Un mes despues, murió.
Por el caso detuvieron a Héctor Tejeda, un sujeto de su misma edad quien estaba imputado de lesiones graves. A pesar del trágico desenlace, la Justicia no cambió la carátula y el caso llega a juicio como Lesiones Graves. Desconcertante…
Lo más grave, es que la familia de Coronel asegura que el ataque no era para Nahuel sino para otro sujeto. «Lo atacó por celos pero se equivocó de persona», sostuvieron.
En el mes de agosto la tranquila Comuna de Villa los Aromos se vería consternada por el brutal crimen del curandero del pueblo. Un vecino que pasaba por la casa de Enrique Ortiz (83), se preocupó al ver la puerta semiabierta y, al ingresar, se encontró con el peor escenario: el octogenario estaba sin vida, sentado en un sillón, maniatado y con golpes por todo el cuerpo.
Por el hecho detuvieron a dos sujetos de Alta Gracia. Uno de ellos cayó tras allanamiento en barrio General Bustos y, el segundo, fue detenido al día siguiente en la provincia de Entre Ríos. Ambos están acusados de Homicidio calificado.
En el mes de diciembre, condenaron a la pena de 8 años de prisión al homicida de Adrián González, vecino de Malagueño que recibió el impacto de un ladrillo en la cabeza mientras circulaba en moto rumbo a su trabajo.
No fue un hecho al azar. El autor del ataque fue Jonathan Brizuela, otro vecino de la zona con quién la víctima había tenido un enfrentamiento la noche anterior. Éste tenía todo premeditado, esperó a González escondido detrás de un árbol y cuando éste se aproximaba, le arrojó el ladrillo con fuerza. El impacto lo desestabilizó y la víctima terminó falleciendo horas más tarde en el hospital de urgencias de la ciudad de Córdoba.
Para la querella fue una condena con gusto a poco. Sostienen que los jueces no tuvieron en cuenta esa premeditación y la alevosía y aseguraron que apelarán la sentencia.
