Terrenos cedidos por otros cómplices o cocheras alquiladas por horas, por lo general. Allí aguardaban unas horas para cerciorarse de que los vehículos no tuvieran seguimiento satelital. Cuando evacuaban esta duda, los delincuentes continuaban con su hoja de ruta delictiva: reparaban el tablero electrónico y con “choferes” comenzaban a viajar hacia el norte.

El que se hizo ese 25 de septiembre fue un despliegue con  pocos antecedentes en las investigaciones penales que se llevaban a cabo en Córdoba.