Esta semana, el Gobierno Nacional anunció la implementación de la jubilación anticipada, programa de ANSES que permite a aquellos trabajadores que cuenten con los treinta años de aportes reglamentarios retirarse. Lo que no sabe el Ministro de Economía es de donde va a sacar “la platita” para eso, aunque ya está leyendo el manual económico del Kirchnerismo que compró el día que asumió el cargo, que le fue autografiado y dedicado muy especialmente por Axel Kicillof y Felisa Micelli, y ya estaría en condiciones de obtener la respuesta: Mandar al Banco Central a emitir. Solución que ya aplicó durante los días siguientes luego de la derrota sufrida en las PASO del 12 de septiembre por el Frente de Todos y que también implementaría aún más en el correr de este mes de octubre cuando finalmente se puntualice una nueva medida con la que el Gobierno intentará revertir el resultado en las urnas: El Nuevo IFE. No vaya a ser cosa que Alberto y Cristina festejen el 17 de octubre sin “la platita” a la que hacía referencia su candidato bonaerense Daniel Gollán.
Pero volvamos al acto del anuncio. Allí, el líder de los celestes tucumanos Juan Manzur en uso de la palabra y mirando al cielo, aunque le faltó extender los brazos y usar sotana, imploró a viva voz: “Ojalá que Dios nos ayude, que nos de una manito, porque realmente nos hace falta para seguir saldando todas las deudas que la Argentina tiene”. En el Vaticano, hay alguien que le guiña un ojo al tucumano y se espera que en los próximos días calme al Monseñor Ñáñez quien desde hace rato pide estabilidad en la Patria. Pero la experiencia religiosa de Juan tiene sus antecedentes: El año pasado Alberto alzó la voz para “agradecer a Dios por que los argentinos pudimos contar con los Moyano”, familia de notables científicos gremiales que desde los años ´90 no paran de colaboran con el normal desenvolvimiento de la República.
La cruzada evangelizadora de Manzur llegaría hasta las huestes verdes de la Ministra de las Mujeres Elizabeth Gómez Alcorta quien por estas horas está muy ocupada enseñándole a rezar el Pésame a su ex defendida Milagro Sala por haber dicho esta semana que se sintió “Decepcionada y usada por el Frente de Todos”. Pecado capital en la religión kirchnerista. El otro apóstol siempre bien voluntarioso Juan Grabois se encuentra enfocado ahora en seguir la doctrina celestial del Papa Francisco con respecto a la propiedad privada considerada “un bien secundario que se debe poner a disposición de la sociedad”. Cortar calles y luego confesarse sería considerado un pecado menor para los fieles piqueteros.
Pero no todo son plegarias en el culto Nacional y Popular. El iluminado Ministro de Seguridad de la Nación Aníbal Domingo Fernández fue tajante al asegurar que “Si hay que discutir a los gritos, se hace, esto no es para cagones”, manifestó el valiente ex Intendente de Quilmes que salió escondido en el baúl de un auto del edificio municipal. Pero soldado que huye, sirve para otra batalla y Aníbal lo sabe muy bien. En clara alineación con los mandamientos de la matriarca Vicepresidente, el Ministro de Seguridad salió a buscar votos apuntando al Pueblo pidiéndoles que “No se suiciden votando a la derecha berreta”. Aplauden desde el altar el progresista Manzur, Cristina desde la Recoleta y Alberto desde el prestado departamento en Puerto Madero.
Al comenzar su mandato, Alberto Fernández prometió que su gobierno sería de “científicos” sin tener en cuenta lo cuán practicantes eran de la fe católica sus compañeros de militancia peronista. Pecado imperdonable. Para descomprimir un poco y alejarse unos minutos de las obligaciones de la City Porteña, Alberto emprendió una procesión timbrera, cual macrista empedernido, por todo el conurbano bonaerense en donde casa por casa salió a la búsqueda de votos para Tolosa Paz. Tranquilo puede quedarse el Jefe de Estado, ya que en la Casa Rosada asumió el escolástico Jefe de Gabinete Juan Manzur quien ya tiene en sus manos el rosario enviado personalmente por el Papa y uno de los pedidos angelicales estaría dirigido a que la matriarca Cristina no pierda la tranquilidad de la goza hoy en día en el Senado, en donde sus más cercanos monagillos senadores se verán disminuidos en número a partir de fin de año.
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