Carolina Vay es vecina del barrio Los Talas hace diez años, y comenzó a participar en política hace ya 8 años. “No hace falta ahondar mucho para saber cuales son las necesidades, gente trabajadora. Somos 6 cuatro hijos y mi marido. Nos mudamos de Córdoba Capital buscando un futuro mejor, teníamos dos niños pequeños. Todo valió la pena, pero fuimos parte de la necesidad. No contábamos con el servicio de agua y estábamos pendientes uno del otro con el tema del agua. Iba llegando gente joven que todos querían progresar, tejimos redes entre nosotros y nos ayudamos. Sin querer yo me vi en el centro ayudando. No me gusta la exposición, pero sí me gusta que me busquen para ayudar.
Junto con Natalia Contini, concejal de dicha localidad, trabajan juntas hace años realizando labores solidarias. En palabras de la concejal de PRO, Anisacate tiene 31 barrios y cada uno tiene sus características, por lo que siempre se encuentran recorriendo la zona para conocer las necesidades de cada vecino. “2019 fue un año muy complejo. Nos dimos cuenta que socialmente no nos alcanzaba, decidimos participar en política, pensamos en una fundación incluso. Somos quienes representamos al PRO Anisacate, pero le pusimos nuestro sello. Ella (Carolina) es esa alma, ese todo, sin ella no podría hacer nada. En pandemia hicimos un trabajo más humano, con los merenderos, y la coordinación con los barrios y las familias. No se dejó pero se intensificó durante la pandemia. Nuestro sueño este año es festejar el Día del Niño”, relató Contini. En el evento habrá un taller de arte, castillitos, juegos. En este momento se encuentran planificando el lugar y la fecha, durante el mes de agosto. Dentro de las posibles ubicaciones, se encuentra La Plaza de Los Talas. También están realizando una campaña de abrigo y de calzado, donde hicieron una donación grande a una fundación y llevaron a los merenderos de la zona.
Por último, relacionado a la motivación de Carolina a realizar estas labores en colaboración para las demás personas, conocidas o no, ella respondió: «No puedo mirar para el costado cuando veo a alguien con necesidad. No puedo ser indiferente. Cuando faltaba el agua, venía un camión una vez a la semana. Nos juntamos entre todos y logramos que llegara el agua. Era algo para todos. Mucha gente me pide tomar de mi agua y por supuesto le doy. La pandemia nos costó muchísimo a todos. Tengo un negocio y traté de que no le faltara nada a nadie”.
