Otoño y Ansiedad: ¿Qué comer en esta época?

La nutricionista Claudia Casadei visitó los estudios de la FM 88.9 y dejó una serie de definiciones clave para entender cómo impacta el cambio de estación en el cuerpo… y por qué en esta época aumentan las ganas de comer harinas, dulces y “cosas calentitas”.

Durante la entrevista, explicó que el otoño no solo trae temperaturas más bajas, sino también cambios a nivel hormonal y emocional. “Es una estación que muchas veces se asocia a la ansiedad. Hay menos luz solar, los días son más cortos y eso afecta directamente nuestro sistema nervioso”, señaló.

La profesional detalló que la disminución de la luz solar reduce la producción de serotonina —conocida como la “hormona de la felicidad”—, mientras que aumenta el cortisol, vinculado al estrés. ¿El resultado? Más cansancio, cambios en el humor y una mayor necesidad de consumir azúcar y carbohidratos.
“Antes no tenías ansiedad por el dulce y ahora aparece el chocolate, las harinas… y es normal. El cuerpo se está adaptando”, explicó.

Lejos de prohibiciones estrictas, la especialista fue clara: el error no es sentir esas ganas, sino no saber cómo responder. “No hay que asustarse por la ansiedad, sino adaptar la alimentación”, sostuvo.
En ese sentido, dejó tres recomendaciones concretas para transitar mejor el otoño:

¿El guiso engorda? Mito o realidad
Uno de los puntos más interesantes de la charla fue la desmitificación de ciertos alimentos. “El guiso no engorda por sí mismo. Todo depende de cómo se prepara”, afirmó.
Según explicó, la clave está en el equilibrio: incorporar abundantes verduras, evitar frituras y no basar el plato solo en fideos o harinas. “Un buen guiso de lentejas, con verduras y bien preparado, es súper nutritivo y adecuado para esta época”.
Qué alimentos sumar en otoño
Casadei también recomendó reforzar el consumo de alimentos que aporten nutrientes clave para el sistema inmune:

“Si nuestras células reciben lo que necesitan, la ansiedad baja. El problema aparece cuando seguimos comiendo como en verano”, resumió.

La profesional insistió en que no se puede separar lo emocional de lo físico: “Lo hormonal, lo metabólico y lo nervioso están completamente conectados”. Por eso, insistió en la importancia de anticiparse a estos cambios y acompañar al cuerpo con hábitos adecuados.
Finalmente, adelantó que está organizando un grupo de “reseteo metabólico” abierto a toda la comunidad, con seguimiento diario para quienes busquen mejorar su alimentación y sostener hábitos en el tiempo.
La entrevista dejó una idea clara: en otoño, el cuerpo cambia… y la alimentación también debería hacerlo. Entender ese proceso puede ser la diferencia entre atravesar la estación con equilibrio o quedar atrapados en la ansiedad.

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