
Lejos de encaminarse hacia la unidad, la UCR vuelve a poner de manifiesto una serie de encontronazos y quiebres que son por demás evidentes. El concejal Leandro Morer recorre los barrios junto al ex intendente Mario Bonfigli, su par Germán Rodríguez, el edil Rodrigo Martínez y el referente socialista Fabio Iznardo; en tanto, Roberto Brunengo deja entrever que hay una encuesta y que esperará los resultados para tomar una decisión. “La condición para sentarnos a conversar es que no haya condiciones, porque si quieren hablar cuando el uno ya esté puesto, no vamos a discutir de ahí para abajo”, afirma Brunengo. Mientras que Morer arremete: “El que salió a pintar las paredes hace 4 meses fue él. El candidato saldrá del consenso salvo que alguien no quiera respetar los lugares ganados hace tiempo con la gente”.
Por el lado del peronismo, no hay muchas diferencias. El funcionario provincial Pablo Ortiz asegura que “no irá segundo” y despliega su currículum para aquel que no sepa que su militancia es más vieja que quienes ejercen el poder en la actualidad. Por su parte, el intendente Facundo Torres no emite opinión al respecto y solo se limita a decir que “hablar de candidaturas es una falta de respeto”, sin embargo sus viajes a la capital cordobesa se han incrementado en los últimos días. Por otra parte, hay un secretario de peso en la gestión que asegura haber sido tentado por Martín Llaryora para unirse a sus filas de cara a la interna justicialista.
