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Aburrimiento y Pantallas: Cuando el Celular se Convierte en el Niñero en Vacaciones

En el programa Todo Pasa, la psicóloga Florencia Alberich  visitó los estudios de la 88.9 y dialogó sobre un tema que atraviesa a muchísimas familias durante el receso escolar: el uso del celular, la computadora y las pantallas en general por parte de niños y adolescentes durante las vacaciones.

Flor explicó que, a diferencia del año lectivo —donde la rutina escolar ordena tiempos y actividades—, en vacaciones ese marco se pierde y las pantallas suelen convertirse en un “entretenimiento rápido”, o incluso en un “chupete digital” de esta época. Si bien aclaró que no está mal que las pantallas estén presentes, advirtió que el problema aparece cuando pasan a ser la única actividad o el principal regulador emocional de los chicos.

Según detalló, el uso excesivo de pantallas puede generar irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, ansiedad, problemas de sueño, sedentarismo y obesidad, además de una mayor exposición a los riesgos de internet, redes sociales y chats dentro de videojuegos. “El cerebro de los chicos no descansa, se estimula constantemente”, señaló.

Uno de los puntos más destacados de la charla fue el rol de los adultos. Alberich remarcó que muchas veces los chicos están de vacaciones mientras los padres continúan trabajando, lo que dificulta el control del tiempo frente a las pantallas. Sin embargo, fue clara: “Somos los adultos y somos quienes tenemos que poner los límites”. También llamó la atención sobre la importancia de predicar con el ejemplo, ya que no sirve exigir menos celular si los adultos están permanentemente conectados.

Entre las pautas clave, la psicóloga recomendó:

  • Anticipar los límites (“en 15 minutos se termina el uso del celular”).
  • Evitar usar las pantallas como regulador emocional.
  • Establecer reglas claras, como no usar pantallas durante las comidas o antes de dormir.
  • Fomentar actividades alternativas: juegos de mesa, deporte, bicicleta, cocina, tiempo al aire libre.
  • Permitir que los chicos se aburran, ya que el aburrimiento estimula la imaginación y la creatividad.
  • Utilizar herramientas de control parental, especialmente con los más chicos.

Además, Alberich subrayó la importancia de preparar progresivamente el regreso a la rutina escolar, reduciendo de a poco el tiempo de pantallas, especialmente por la noche, para regular el sueño y evitar cortes bruscos que luego generan mayor conflicto.

“Las pantallas tienen tintes de adicción, y aunque no se trata de culpar a los padres, sí tenemos una gran responsabilidad”, afirmó. Y concluyó con una frase contundente que resume el espíritu de la charla: poner límites no es un castigo, es una forma de cuidado.

La entrevista dejó en claro que el desafío no es eliminar las pantallas, sino regular su uso, acompañar y sostener el rol adulto, incluso durante las vacaciones.

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