El día 22 de octubre se conmemoró la conformación de Abuelas de Plaza de Mayo, que nació en 1977 a partir del último golpe de Estado y Gobierno de Facto vivido en Argentina, donde desaparecieron 30.000 hombres y mujeres a mano de los cuerpos militares golpistas. Con motivo de recordar esta fecha, el equipo de Todo Pasa dialogó con Sonia Torres, miembro de Abuelas, quien habló sobre la celebración de este año. “No festejamos aniversario porque el protocolo no nos permitía tener una gran convocatoria, y siempre invitamos mucha gente. Nos reunimos las abuelas, las que estamos, y luego vinieron los nietos recuperados. Fue una reunión muy amena y cariñosa. Van 44 años y hace mucho que dejamos las diferencias para unirnos con el amor cuando buscamos a nuestros queridos nietos. Yo todavía no tuve la suerte de encontrarlo. Tengo 92 años y estoy convencida que antes de subir a las estrellas lo voy a encontrar”.
En 1976, más precisamente el 24 de marzo, comenzó una de las etapas más dolorosas y violentas en la historia argentina. Ese día se instaló una dictadura cívico-militar bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional, que se caracterizó por implementar el terrorismo de Estado. Dos días después, Sonia Torres, cordobesa, se enteró que su hija fue secuestrada por las fuerzas militares, desaparecida y luego asesinada. “El 26 de marzo los secuestraron. A la media hora, estaba en el destacamento policial preguntando por mi hija. Nunca me imaginé que a Silvina y a Daniel los fueran a desaparecer. Nunca pensé en pasar por el horror que pasé de la desaparición de los chicos”.
Posteriormente, se unió a las abuelas. Allí, Sonia contó que comprendió que eran muchas las mujeres de Argentina estaban pasando por lo mismo. Fruto de esa unión y de la conformación de Abuelas de Plaza de Mayo, encontraron 130 nietos, que les han dado mucha satisfacción. “Cada uno que encontramos es una fiesta. Soy una abuela privilegiada porque sé todo lo que le pasó a Silvina. Es muy doloroso pero es necesario conocer los pasos, en mi agonía me trajo consuelo”.
Luego de la vuelta a la democracia y el fin del proceso de la dictadura, esta lucha continúa vigente y ha tenido repercusión en todo el mundo. “Creo que nunca se pensó que las abuelas saldríamos a la calle a buscar a nuestros hijos e hijas y luego a nuestros nietos. Nunca tuvimos miedo, siempre nos cuidamos, pero nunca nos frenó el miedo”, relató la abuela. Actualmente, faltan jóvenes por encontrar. Las diferentes organizaciones que se han abocado a estas tareas, creen que muchos fueron llevados al exterior, y eso dificulta su posible identificación.
En el caso de su hija Silvina, Sonia pudo saber en un juicio que nació un hijo varón y que estaba en perfectas condiciones. “Varios llamaron diciendo haberlo encontrado, pero lo único que certifica es el ADN y ninguno fue mi nietito”.
Luego de la Ley de Punto Final y Obediencia Debida, Torres expresó que jamás pensaron que iban a llegar a juicio. “Muchos están en la cárcel común pagando lo que hicieron. Yo no llevo ninguna venganza, porque nosotras trabajamos desde el amor. Por eso tenemos 130 jóvenes a los que les devolvimos la identidad. Las abuelas nos propusimos eso y lo hemos cumplido. Nada se consigue desde el odio y desde la venganza”.









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