
Este martes se llevó a cabo la segunda audiencia por el crimen que tuvo como víctima a Pablo Giménez Casado, el Tarotista de Villa la Bolsa.
Hubo voces claves y nuevos testigos como la de Carolina Martínez, amiga y compañera de trabajo de la expareja del imputado quien pidió declarar en ausencia del mísmo. Sus dichos dejaron en evidencia que entre Cejas y su ex había un contexto de violencia familiar explícito. Relato que coincidió con parte de la declaración del comisionado de la fiscalía, Gustavo Lucero, quien en la audiencia inicial refirió a tal situación: todo quedó demostrado a través del ida y vuelta de los mensajes de WhatsApp hallados en los teléfonos incautados a ambos.
La defensa y un ¿manotazo de ahogado?
Pero cuando el caso parecía estar cerrado, la defensa de Cejas se jugó una última carta; la cual pudo cambiar el estado de situación del imputado y hasta darle un desenlace inesperado al caso.
El letrado puso en duda la causa de la muerte de la víctima y habló de un «juego sexual». Su intención -claro está- era la de desinstalar el homicidio intencional, alegando que Pablo había muerto por asfixia en una especie de «masoquismo consentido» durante el acto sexual.
No obstante y lejos de lograr establecer dicha conjetura, los forenses la desecharon asegurando que nada tenía que ver con una «hipoxifilia» y hablaron de un estrangulamiento prolongado y con saña, con una única intención clara: la de dar muerte. A esto se suma que si bien hallaron restos de semen en el cuerpo de la víctima, éste estaba parcialmente vestido por lo que se descarta por completo de que se hubiese dado en pleno acto sexual.
Resta ahora la audiencia final y mañana se conocería la sentencia. ¿Caso cerrado?.








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