A raíz de la demora en los resultados de la autopsia y a la espera de que la Justicia llame a declarar a Joe Heredia, su mamá, Laura Espíndola, aseguró que su hijo «no salió a matar a nadie» y que esto les «cambió la vida».
Laura y su familia sostienen que «quien pegó primero fue Joaquín» y que Joe llegó marcado a su casa y con la cabeza inflamada. «Yo siempre creí en lo que mí hijo me contó, él es un chico tranquilo y me dijo que tenía miedo de que lo agarraran a patadas entre todos. Él no salió a matar a nadie», contó la mujer.
Aquella noche, según la versión de Joe, él había salido del baile (dónde también había estado Joaquín) -en Complejo Coloccini- y lo había hecho junto a su amigo (Bruno). «Me dijo que detrás de el venía un grupo grande de chicos, entonces había dos chicos parados en la esquina, mi hijo les dice que se iban a quedar un ratito ahí hasta que pasarán esos chicos y les dijeron que no porque no querían problemas. Mi hijo me dice ‘yo me paro, veo que pasan tres chicos, uno lo mira de reojo y después uno se vuelve corriendo (era Joaquín).
Por dichos de su hijo, Laura sostiene que Joaquín tenía enroscado un cinto en su mano, a lo que en primera instancia Yoel creyó que era un arma. «Joaquín le tira un golpe y no le pega, el segundo si le pegó en la cara. Mi hijo dijo que sintió que se desvanecía y que tenía miedo que lo agarraran a golpes en el piso. Él lo invita a pelear mano a mano a Joaquín, después el ve que todos se le venían encima y se baja a la calle tirando patadas para defenderse», añade la mujer. Después, Joe le dijo haber visto en el piso a Joaquín: «Te juro mamá que yo no lo toqué» le manifestó.
«Mi hijo me dijo ‘a mi me pegaron y yo pegué pero nunca para matar a nadie. Yo estoy sufriendo muchísimo con todo esto porque es algo que nos cambió la vida. Sufro muchísimo por esa familia que perdió a un hijo pero yo también sufro porque al mío tampoco lo tengo y entiendo que ellos pidan Justicia pero yo también pido Justicia por Joe», culminó Laura, a la vez que aseguró que solo pido hablar diez minutos con su hijo, mientras siguen a la espera de que lo llamen a declarar.









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