En el marco del Día Mundial para visibilizar los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), la doctora Malena Hails dialogó en la 88.9 sobre la importancia de reconocer estas problemáticas, comprender su origen y aprender a acompañar a quienes las atraviesan.
Explicó que, aunque la bulimia y la anorexia son los cuadros más conocidos —incluidos en el manual de psiquiatría DSM IV—, hoy existen muchos otros trastornos alimentarios que se han vuelto frecuentes, especialmente por las tendencias actuales vinculadas a lo “saludable”. Entre ellos mencionó la vigorexia y la ortorexia, ambas caracterizadas por una obsesión extrema por el ejercicio o por la “alimentación perfecta”.
La Doctora señaló que los TCA no surgen por un único factor: influyen elementos sociales, familiares y personales. Sin embargo, en la actualidad hay un componente que se volvió central: las redes sociales y la presión por mostrar un cuerpo idealizado.
“Estamos expuestos 24/7 a modelos de belleza que no son reales. Intentar alcanzarlos es destructivo psicológicamente”, advirtió.
La especialista remarcó que los adolescentes son especialmente vulnerables: por un lado, están construyendo nuevas formas de quererse y respetarse; por otro, viven bajo la exigencia permanente de ser vistos y evaluados en redes. Esta combinación potencia las comparaciones y el malestar corporal.
A esto se suma la enorme cantidad de información nutricional sin respaldo profesional, dietas de moda y rutinas extremas que muchas veces terminan siendo el desencadenante de un trastorno alimentario.
Si bien la adolescencia sigue siendo la franja con mayor incidencia, Hails advirtió un dato alarmante:
en los últimos años comenzaron a recibir pacientes desde los ocho años.
En esas edades aparecen señales como la distorsión de la imagen corporal, el miedo a sociabilizar por el propio cuerpo y una creciente preocupación por “cómo se ven”. En la mayoría de los casos se trata de niñas, aunque los varones también atraviesan los TCA, pero consultan menos y suelen esconder más sus síntomas.
La problemática, de todos modos, no termina en la juventud. La Doctora señaló que también atienden adultos e incluso personas de más de 70 años que continúan lidiando con estas conductas.
Los TCA suelen estar muy ocultos. No siempre se manifiestan con bajo peso: hay conductas que deben llamar la atención mucho antes. Entre ellas:
- Evitar comer en público o en reuniones.
- Ir al baño después de las comidas.
- Comparaciones excesivas con otros cuerpos.
- Angustia al comer o al mirarse al espejo.
- Aislamiento social: evitar piletas, reuniones, fotos o encuentros.
- Ejercicio físico extremo como forma de compensación.
- Restricción injustificada de grupos enteros de alimentos.
Amigos y familiares tienen un rol clave: son quienes comparten la cotidianeidad y pueden notar estos cambios. “No se trata de vivir en alerta, pero sí de escuchar esa primera sensación de ‘esto me parece raro’ y prestar atención”, sostuvo Hails.
Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento debe ser integral e interdisciplinario. La doctora explicó que se trabaja con:
- Médicos clínicos
- Nutricionistas
- Psicólogos
- Psiquiatras
- Profesores de educación física
Consultas aisladas —por ejemplo, con un nutricionista para bajar de peso— pueden empeorar el cuadro si no se aborda la raíz del problema. “Lo que se ve es la punta del iceberg; debajo hay un mundo de causas que deben trabajarse”, remarcó.
La doctora insistió en que nadie elige tener un trastorno alimentario y que estas personas “sufren muchísimo y en silencio”. Por eso pidió dejar atrás estigmas, prejuicios y la idea de que se trata de un capricho.
“El acompañamiento temprano hace la diferencia. Y lo más importante: hoy se sabe que los trastornos alimentarios tienen cura. Con apoyo, tratamiento adecuado y redes que sostengan, se puede salir”, señaló.








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