Política

27 de octubre de 2018

La UCR y una grieta que se agranda

El Cambiemos a “lo Alta Gracia” se parece cada vez más a una mesa dominguera de una familia disfuncional. Por más que haya habido intentos de sentarse todos juntos, y algunas fotos, la situación sigue tirante. Pero el problema mayor no radica en juntar a los distintos socios, que por más que asomen cabezas, parecen más predispuestos al diálogo. La gran discordia que, aún sigue lejos de solucionarse, está dentro de la Casa Radical.

El Cambiemos a “lo Alta Gracia” se parece cada vez más a una mesa dominguera de una familia disfuncional. Por más que haya habido intentos de sentarse todos juntos, y algunas fotos, la situación sigue tirante. Pero el problema mayor no radica en juntar a los distintos socios, que por más que asomen cabezas, parecen más predispuestos al diálogo. La gran discordia que aún sigue lejos de solucionarse está dentro de la Casa Radical.

El Concejal Morer está de campaña ya desde hace rato. En realidad, se puede decir, desde el 2015. En sus haberes tiene las mediciones que lo favorecían y, según parece, lo siguen favoreciendo. Pero ese botín no alcanza y precisa de los aportes de socios; y más aún, del apoyo de los correligionarios que, en cambio, no parecen ceder ni un milímetro. Morer cuenta con el PRO de Martín Ávila y el Frente Cívico; adentro del radicalismo, “Leo” tiene como socia incondicional a la Tribuno de Cuentas Marisa Carrillo y logró, a través de Hilario Sánchez, asegurarse la cabeza de la Juventud. Además, con ellos, Leticia Luppi, hija del histórico referente Eduardo “Gordo” Luppi; y no es poca cosa.

La otra UCR, que es algo más heterogénea y cuenta con varios posibles candidatos; algunos ya por demás conocidos como Germán Rodríguez, quien proclamó también sus intenciones a los medios y Amalia Vagni que, por ahora, se puso a disposición de la alianza pero se resiste a entrar en la polémicas internas. Y uno nuevo, Guillermo “Tincho” Gay. Nuevo, en la política, porque el sector de Allende ya lo viene planteando como candidato desde hace rato, pero de forma disimulada, como cuando se quiere invitar a un conocido al asadito familiar. Hasta que el propio Gay fue listo para salir a la cancha, autoproclamarse candidato en una entrevista con este medio. Sus declaraciones, sensatas, generaron revuelo. A los correligionarios con ambiciones los frenó con la palabra “renovación”; a los socios del PRO del jugador Coloccini con “no vive acá”. Dos frases que alcanzaron para generar bastante malestar; el suficiente como para que lo tomaran en serio.

La parte peor se la llevó Allende, flamante Presidente de la UCR que, según varios deberían representar a todos los colorados en la tarea de buscar consenso.

Mesas chicas, medianas y agrandadas
Las reuniones en Cambiemos parecen ser infinitas. Por un lado las que cada partido tiene con sus propios afiliados, para armar estrategias de supervivencia. Por otro, las de cada sector de la UCR, que trata de hacer lo mismo pero con la pesadumbre de saber que, en algún momento, deberá conciliar con los demás correligionarios.
Después están las de toda la alianza. No una, sino distintas. Las de un Cambiemos, con el Pro de Ignacio Sala y el radicalismo de Allende y los chicos del ARI; éstas son algo más mediáticas, ya que en su mayoría acontecen adentro de la oficina legislativa del PRO y, a menudo, se pueden ver por Twitter. Como aquella famosa en la que se lo vio a Raúl Tamborenea y que abrió una grieta íntima aún en fase de cicatrización. Allí participan militantes, aficionados, amigos e interesados. Después las del otro Cambiemos, que ya se desarrollan algo más discretas. No faltan además, los encuentros de “trampa” en bares, en los que uno o dos representantes de cada ala se ponen a la vanguardia para discutir pactos de no agresión; para luego volverse a enojar.

Desde hace unas semanas, sin embargo, se instauró otra mesa de diálogo “mixta”, prolija, con pocos y contados representantes por partido que buscaría (o buscaba) ser la instancia conciliadora y que representara a sectores y no a “egos”, como subrayaron desde adentro. Esos verdaderos conclaves, impulsado por Omar Allende, querían ser el puntapié por un “Cambiemos a lo altagraciense”. Simbólicamente, por lo menos la primera reunión tuvo lugar en la Casa Radical. Eso antes de lanzamiento de Gay, porque luego hubo que volver a sentar de nuevo a todas las cabezas de la UCR para buscar sino consenso, por lo menos placar ánimos, como pasó este lunes.

Una madre todo lo puede
Este sábado se viene el festejo de “todo Cambiemos”, como subrayan, para el Día de la Madre. No faltará nadie, aseguran para la foto y para lo saludos. Habría que averiguar en serio si ese “todo” incluye a toda la UCR. Para garantizarse algo más de éxito en esa hazaña, una vez más la sede será el Partido Radical, cosa de no generar pruritos con las instalaciones de los amigos “amarillos”.

Habrá hecho una buena impresión el acto de Ramón Mestre, que los vio a todos en un mismo salón. Aunque varios, importantes, escondidos un poco más atrás “En casa nuestra no tenemos que demostrar nada. Que se sienten adelante los que sí necesitan hacerlo”, habría dicho una dirigente acerca de la primera fila, repleta de referentes del PRO en un acto que mucho, pero mucho, tenía de mestrismo.


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