Sociedad

Las plazas: entre el abandono, el vandalismo y la restauración

Periódicamente, a través de las redes sociales, los vecinos nos enteramos que las placitas de juegos en distintos barrios, han sido puestas en valor; una tarea que seguramente está y tiene que estar entre las obligaciones de la funcionarios municipales (y por eso tal vez no se anuncia con bombos y platillos) pero que no ha sido el paradigma de algunas de las gestiones anteriores.
Esos espacios de verde, hamacas, toboganes, subibajas y calesitas, tienen una importancia que va mucho más allá del entretenimiento de los niños: resguardan la identidad de un barrio, la posibilidad de congregarse, de socializar con el vecindario; y eso no se límita a los menores, sino que también es y debe ser una oportunidad para núcleos familiares.
Así como lo señalan distintos estudios, los espacios públicos urbanos tienen un rol fundamental en la lucha contra los malos hábitos alimenticios y de sedentarismo, que también generan problemas de salud como la obesidad.

No todo es el centro
Aún siendo Alta Gracia una ciudad relativamente chica, beneficiada por una cercanía con sierras y ríos, no todos cuentan con los medios o el tiempo para poder desplazarse al parque infantil, al García Lorca, al Tajamar y menos a algún lugar más alejado. Por eso, para poder aprovechar esa pocas horas que quedan entre las actividades escolares y otras obligaciones, es fundamental contar con un lugar para que los niños den riendas sueltas a sus energías, fantasía y sociabilidad. Alguna vez, las calles de los barrios funcionaron como un enorme mundo de juegos; ahora por cuestiones de tránsito y seguridad, eso pasa cada vez menos.

Inclusión
Ya suman diez las plazas arregladas en este 2017, en barrios de distintas zonas de la ciudad. En algunos casos se emplazaron nuevos juegos, en otros se arreglaron los viejos, así como los bancos y se mejoró la iluminación, tal como explicó el Secretario de Gobierno Marcos Torres a RESUMEN. También, agregó, que se seguirá con este compromiso y se está trabajando en un proyecto de puesta en valor de la plaza “de los Bomberos” un espacio recreativo que fue pensado para niños con discapacidad, pero que pudiera ser aprovechado para todos.
Alumnos de quinto grado del colegio San Martín trabajaron en esta propuesta y además se adelantaron con una inquietud que merece ser considerada: ¿No deberían haber juegos inclusivos en todas las plazas?

Mal uso y vandalismo
No todos los juegos fueron víctimas del abandono municipal; muchos, en efecto, padecen las roturas y el maltrato de algunos jóvenes quienes las usan para juntarse o directamente se desahogan sobre ellas, con sendos actos de vandalismo. Como sociedad todos tenemos la responsabilidad de cuidar lo que es de todos; y el estado debe ayudar a los vecinos y centros vecinales a través de elementos de iluminación y manutención periódica.

Los subibajas de un sueño que ya cumplió más de veinte años

Cada fecha patria, Alberto Vázquez, vecino del barrio San Martín agarra una bandera que tiene cuidadosamente guardada en su casa, va hacia la péqueña plaza del barrio, y junto con un vecino, la atan al mástil y la suben solemnemente.
Según lo que relató a RESUMEN, fue coordinador de Asuntos Municipales de la gestión de Barrientos y en esa época logró que el descampado de mil quinientos metros cuadrados sobre la calle Ituzaingó, se convirtiera en plaza. Sobre el papel, porque muchos de los trabajos, como las plantas o lo juegos, fueron donados por los propios vecinos. Pero desde la Municipalidad se trabajó en la restauración de los elementos, en el terreno, en la ubicación y en la iluminación. De aquel día pasaron unos veinte años, y nada cambió. Los subibajas son los mismos, cada vez hay menos luz y ya no quedan ni flores ni plantines. Pero los niños siguen yendo igual y, como relatan él y otros vecinos, lamentablemente por la noche se juntan jóvenes con alcohol y droga, aprovechando la oscuridad. En 2012 parecía que los reclamo iban a ser escuchados, se acercaron concejales (quienes hoy son parte del ejecutivo) y se armó un proyecto para que se mejorara y valorizara el espacio. “Es una plaza chiquita, sólo queremos luces, unos juegos nuevos para los chicos y unas plantas, nada del otro mundo. Nuestro sueño era tener la plaza lista para el Bicentenario del Cruce de los Andes, pero seguimos esperando” asegura Vázquez quien, por otro lado, dice ya tener la palabra del intendente Torres para que esto se haga, antes del 2019.

 

Rugani

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