No hace falta ninguna operación mediática ni política para dejar de manifiesto que Leandro Morer está llevando esta campaña en soledad, buscando más que el triunfo de Luis Juez en Santa María, los avales internos y externos para las municipales de septiembre.
Algunos correligionarios lo acompañan en algunas recorridas. Otros, muy pocos, en todas. Y varios, de peso, en ninguna.
Los históricos radicales y los nuevos cuadros no comparten en sus redes los videos contra la gestión municipales. Algunos los consideran poco atinados, otros molestos porque no figura Luis Juez y otros porque no ven cerrada su candidatura a Intendente.
El domingo a la noche podría ser el aval que Morer necesita, si Luis Juez lograra ganarle la Provincia a Martín Llaryora. Un candidato a Legislador puesto por la simple lógica de las encuestas y resistido hasta último momento por distintos sectores locales, pero en la boleta en fin.
Por lo menos hacia afuera, el ex concejal podría tratar de capitalizar y eventual triunfo como propio. Difícil, ya que muy poco en común parece tener el candidato a gobernador con Leandro Morer. Hecho que el mismo radical subraya, extirpándolo de sus videos de campaña.
Sin embargo de ser así, la UCR se encontrará de nuevo en el callejón de tener que considerar a Morer como el candidato “natural” para la contienda de septiembre.
Si ganan Martín Llaryora y Facundo Torres, ya los cambios de aire serán inevitables.
Según los rumores internos, la candidatura eventual de Morer para Alta Gracia, dependería de numeritos. Si pierde por menos de 7 puntos, va. Por más de 7 puntos no va. Una lógica burocrática alejada de la percepción real de la gente.
El juego acá es mucho más simple. Si Morer logra, aunque agarrándose de la boleta de Juez, destronar a un Torres, podría tratar de buscar los consensos partidarios o extrapartidarios para ir por el otro tres meses después.
Si no lo logra, sería una derrota más, la cuarta, que llevaría a su partido a replantearse la competitividad de sus grandes referentes, en su totalidad.
El liderazgo quedaría del lado del Presidente del partido, Martín Barrionuevo que ya levantó cabeza proclamándose precandidato (algunos hasta dicen que tendría ya una compañera de fórmula- una concejal con un conocido apellido radical).
De hecho, en las distintas mesas radicales, es el único que aparece como confirmado en cualquier conformación de lista.
Barrionuevo podría encabezar una renovación (tal como proclama el nombre núcleo interno) de las caras visibles y con posibilidad de postularse. Por una cuestión generacional y por trabajo y territorio.
Marcelo Jean, por su lado, también se lanzó. Amalia Vagni sigue decida en la carrera. Marisa Carrillo ocuparía un lugar en la lista de diputados Nacionales.
Lucía Allende presionó hasta último momento para representar ella Santa María en estas elecciones, convencida de que Morer no cumpliría con el papel al 100%. Y estuvo hasta cerca de lograrlo.
La ola de cambio de la UCR que se puede venir después del 25 de junio, y eventualmente en cualquier panorama provincial, va más allá del slogan de la coalición que la integra: nuevas generaciones y tal vez nuevas formas de hacer política. Pero seguramente con más ganas.









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