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Crónica de la primera audiencia por el crimen de Pablo Casado: la querella pidió perpetua y el acusado se llamó a silencio

Pasadas las 10 de la mañana de este lunes 9 de marzo, empezaron a juzgar a Lucas Cejas (42), imputado y detenido desde 2024 por el homicidio de Pablo Giménez Casado, el Tarotista de Villa la Bolsa.

El acusado estuvo presente en la sala de audiencia, acompañado de un defensor representante del Estado y sin miembros de su familia acompañándolo en el lugar. En tanto, por parte de la querella -patrocinada por el dr Axel Aurich- estuvo Estela (madre de la víctima) y también una hermana. Si bien todo fue calmo, se pudo percibir la tristeza y el dolor en la mirada de ambas, a quienes solo les queda lograr la tan ansiada Justicia.

Cejas respondió algunas preguntas del Juez pero solo las referidas a su vida, a cómo estaba constituida su familia y a su fuente de ingreso económico previo al hecho por el que se lo acusa. Dijo ser mecánico, padre de cuatro hijos y que es visitado esporádicamente en la cárcel por su madre y un hermano. Mas allá de que al principio podía inferirse cierta voluntad en él para prestar declaración, finalmente y por recomendación de su abogado no lo hizo y desde entonces permaneció en silencio y con la mirada firme hacia el frente; aunque por momentos dirigía la vista directamente al rostro de los testigos, casi hasta de manera intimidante.

Durante la primera jornada declararon cuatro testigos: Luis Toledo (comerciante y amigo de la víctima), Juan Monjes (Sargento de la Brigada de Investigaciones de la Departamental Santa María), Jonas Herrera, (conocido de Cejas por su rubro de mecánico) y Gustavo Lucero (comisionado de la Fiscalía de Instrucción quien estuvo a cargo del análisis de datos de la apertura de los celulares secuestrados).

La fiscal de Cámara – Dra Milagros Gorgas- constató ciertas incongruencias en algunas de las declaraciones, respecto a lo que habían testimoniado con anterioridad,  allá por 2024. Se habló de fechas, horarios y «ciertas afirmaciones» que denotaban inconsistencia. Asimismo, nada de gran relevancia que pudiera cambiar el estado real de las cosas.

Pablo Giménez murió por asfixia mecánica por estrangulamiento. El detalle de todo lo que había sucedido esa noche – narrado por Gorgas– hizo quebrar en llanto en más de una oportunidad a Estela, quien no podía entender cómo alguien en quien su hijo confiaba al punto de dejar entrar a su casa y esperarlo con cervezas -a pesar de que Pablo no tomaba esa bebida- pudiera haberle hecho semejante monstruosidad.

«Pablo era un chico bueno, sano y siempre ayudaba. Siempre estaba dando una mano», relató el comerciante amigo a quien el Tarotista solía cubrir en la carnicería la vez que éste lo necesitaba. Fue también la última persona que vio con vida a Pablo y quién le advirtió a un familiar de éste que el Tarotista estaba desconectado y no recibía mensajes desde el mismo sábado. Algo andaba mal y estaba en lo cierto.

Por su parte, el Sargento Monjes habló de los hallazgos claves de la causa. Una mochila con pertenencias de Pablo en la casa de los padres del entonces sospechoso -hasta las llaves de la cabaña- y objetos como garrafas y teléfonos celulares en el domicilio de la expareja de éste en Alta Gracia. Elementos contundentes que llevaría a los investigadores a dar con su paradero.

Cuando fue el turno de la declaración de otro de los citados, solicitaron retirar a Cejas de la sala. Era la palabra de un «conocido» a quien el acusado habría intentado insistentemente y de madrugada venderle el vehículo Fiat Siena de la víctima. Fue además el nexo entre éste y Zapata (imputado por encubrimiento en la causa) y la persona que finalmente accede e intenta negociar por redes sociales dicho rodado.

«Yo conocía a Cejas por el taller mecánico. Ya no estaba trabajando ahí pero de ahí lo conocía, me llamó para ofertarme el auto como repuesto para el mío. También me quería dejar el auto en mi casa y que se lo pagara como pudiera, le dije que no y no lo llevó. Lo que hice fue contactarlo con Zapata y después me enteré por las noticias de dónde venía ese auto», dijo el declarante.

El Suboficial Lucero dió detalles del trabajo realizado con la apertura de los celulares secuestrados. Fueron ocho dispositivos, de los cuales solo pudieron explorarse tres.

«Algunos mensajes daban a entender que Cejas mantenía conflictos, tema de violencia familiar y en muchos mensajes insistía en recuperar la relación con su expareja. Ella tenía conocimiento del hecho y en los mensajes se notaba que él se había responsable del hecho de manera singular y siempre minimizando lo que había sucedido», explicó Lucero a la vez que arrojó una frase determinante: en un momento el le dijo «se pudrió todo» y ella le pedía que descartara el celular».

Lucero también refirió a los hisopados y resto de ADN hallado en el cuerpo de la víctima, cuyo cotejo coincidia con las muestras de Cejas. Había además un vínculo afectivo entre víctima y victimario.

Por último, la defensa del detenido solicitó llamar a dos personas más para el día de mañana. Todo indica que el miércoles se conocería la sentencia.

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