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Lola y Zoe: la caninoterapia logra avances en chicos con discapacidad

Ambas son cachorras. Eso no les impide alcanzar resultados exitosos y en menos tiempo del que le lleva a un terapeuta que trabaja en la rehabilitación de los niños y niñas de la Fundación Senda Azul. Son dos ejemplares de labrador, pertenecientes a la División Canes de la Policía de Córdoba dedicados a la terapia asistida con perros.

Los tres años transcurridos desde que se firmó el convenio de cooperación entre la Fundación Senda Azul y la Policía de la Provincia de Córdoba para la Terapia Asistida con Animales, permiten comprobar que los adelantos que vaticinaban los especialistas son una realidad. Desde entonces, la entidad que se ocupa de niños y niñas en situación de discapacidad y desafíos múltiples emplea, como parte de la terapia, a perros entrenados por la División Canes de la Policía.

Lola y Zoe, dos cachorros de raza labrador, guiados por manos expertas, contribuyen cada día a lograr progresos insospechados con los pequeños que, en ocasiones, aprenden más rápido con ellos distintas conductas que ayudan a aliviar su situación.

Soledad Martín es coordinadora general y presidenta de la Fundación Senda Azul, un centro educativo terapéutico que atiende a niños, niñas y adolescentes con discapacidad intelectual y trastornos asociados. Funciona desde 2002 con el aporte de algunas obras sociales y donantes particulares y se encuentra ubicada en la calle Dusmenil al 1.440 de barrio Providencia.

Tradicionalmente ha existido un compromiso profundo entre los entrenadores de la División Canes y los animales que les asignan para adiestrarlos en búsqueda, rescate, explosivos, narcóticos o seguridad, pero cualquier calificativo resulta pequeño para graficar el sentimiento que ha despertado la caninoterapia.

Soledad es contundente cuando explica los maravillosos resultados de la interacción de los niños con los perros. “Un terapeuta humano puede estar trabajando muchísimo tiempo para lograr que un chico acceda a un aprendizaje -comer de una manera pausada, por ejemplo- y con la intervención del perro esos tiempos se acortan; el niño-joven aprende con mayor rapidez”.

El adiestramiento de Lola y Zoe, los dos labradores que se han convertido en referencia obligada de la Fundación, son el fruto maduro de una larga preparación que incluye afecto, paciencia y conocimiento. Efectivos de la División Canes han elaborado una rutina de trabajo que tiene en cuenta las necesidades del centro terapéutico.

Para ello, las dos instituciones conforman una unidad integral y multidisciplinaria, en donde autoridades y colaboradores están pendientes de las necesidades de los niños y jóvenes y las posibilidades que ofrece la terapia animal. Del lado de la Fundación Senda Azul, participan de estos equipos, su directora y coordinadora, Soledad Martín y las licenciadas en Psicología Luciana Cosentini y María del Carmen Bujón. En nombre de la Policía aportan sus saberes, el Jefe de la División Canes Adrián Cepeda; el médico veterinario Omar Robotti, y la cabo primera Malvina Molina.

A través del juego y del contacto con los cachorros, el equipo de profesionales desarrolla y aplica las distintas estrategias terapéuticas -tanto de forma grupal como individual- con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los chicos que tienen discapacidades múltiples con trastornos asociados.

La presencia de Lola y Zoe consigue todos los días algo nuevo. “Chicos que estaban estancados en su caminar, en su marcha independiente, gracias al contacto con el perro han logrado acelerar ese proceso”, dice Soledad.

También advierte que “suele llevar un tiempo prolongado que los niños fijen la mirada en nuestro rostro” y que, a menudo, “simplemente pasa el perro y el chico fija su mirada e interactúa de una manera espontánea”.

Orgulloso por los resultados de la interacción entre niños y niñas con los labradores, el jefe de la Divisióncomisario Adrián Cepeda coincide en destacar los avances que advierte entre los chicos que han incorporado a los dos ejemplares que se comportan, a un tiempo, como queridas mascotas y apoyo terapeútico.

Buena parte del entrenamiento de los 60 perros que forman parte de la División Canes depende de un grupo de efectivos que se caracteriza por tener un apego especial por los animales. En el grupo, destacan la sargento primero Paola Gutiérrez, las sargentos Malvina Molina, Noelia Silva, y Fabiana Gil y la agente Eliana Castro.

Los expertos de la Policía se ocupan de la ejercitación diaria de los canes a través del juego, con elementos de entrenamiento que los capacitan para participar de diversas actividades entre las cuales figuran allanamientos, tareas de prevención y seguridad. Pero la estrella actual del departamento es la caninoterapia.

Tal vez, ello se debe a que los resultados del adiestramiento de los animales se ven rápidamente en la evolución de los niños, niñas y jóvenes que se atienden en la Fundación. El trabajo consiste en diseñar distintas rutinas en base a los objetivos de los chicos. Lola y Zoe participan de sesiones individuales y también grupales.

La Fundación Senda Azul atiende a pacientes de 5 a 25 años con discapacidades múltiples y ofrece fisioterapia, psicología, kinesiología, psicopedagogía, fonoaudiología, estimulación visual, abordaje pedagógico, proyecto de habilidades sociales y estimulación multisensorial.

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