
En el escrito se deja en claro que solo podrán participar de las mismas vecinos de la ciudad que tengan una antigüedad comprobable de 1 año, y que se podrán vender productos usados exclusivamente. Por otra parte, define como feria americana a los “eventos organizados por personas en sus propios domicilios particulares o por entidades sin fines de lucro en espacios públicos de dominio municipal, exclusivamente con participación de los vecinos de la localidad, para comercializar artículos usados no seriados, ni repetidos ni de producción comercial, tales como indumentaria, artículos de decoración, libros y revistas”.
En el artículo 2 y 3 del proyecto, se deja en claro además que para formar parte de las mismas se deberá tramitar una autorización efectuada ante el municipio mediante la presentación del DNI y de una nota con los datos personales. En el artículo 4, en tanto, se expresa claramente que “queda terminantemente prohibida la venta de artículos y mercadería en condición nueva y de comidas, siendo su venta “causal de clausura y secuestro por parte de la autoridad de aplicación”. Por otra parte, se aclara que esta será la única autorizada a cobrar la instalación de los puestos según lo regule la Ordenanza Tarifaria Municipal vigente. “Se prohíbe el cobro de la instalación, o uso del suelo, a toda persona particular y/o institución con o sin fines de lucro”, finaliza el detalle.
La Secretaría General a cargo de Roberto Urreta será la encargada de ejercer el control e inspección de las ferias y en el caso de que no se cumplan los requerimientos, podrá proceder a la clausura y secuestro de los puestos instalados. Por otra parte, también determinará la cantidad de puestos que pueden funcionar en la ciudad.








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