
¿Porqué tantas críticas a una victoria electoral?
M: Yo creo que fue una elección donde va gente a votar y se puede ganar por un voto. Cerca de las 14 horas le dije a Germán: «Che, hay mucha gente acá», y ahí se te van todos los cálculos de a quien va a votar cada uno del padrón. Estábamos preocupados.
¿Los sorprendió el resultado?
GR: La sorpresa fue muy grata, a las 18 horas teníamos una enorme satisfacción por haber hecho una excelente campaña, mezclada con nerviosismo y ansiedad. Sabíamos que estábamos en condiciones de ganar. Ya con más de la mitad de las mesas escrutadas ese nerviosismo pasó a ser alegría. Estábamos muy confiados de lo que podíamos ofrecerle al radicalismo y a la ciudad.
¿Hasta donde influyó el flujo de votos independientes?
M: Hubo una sola urna para los dos padrones, afiliados e independientes. Ese dato hubiese sido muy lindo saberlo. Nos hubiese servido para un análisis posterior de cara a la general inclusive. Para mi debe haber sido parejo para los tres candidatos. Para mi se dividieron en tres partes.
¿Y el radicalismo quedó dividido en tres?
GR: Calculábamos 4500 votantes, tuvimos casi seis mil.
Morer: A partir de ahora los tres candidatos tienen que cumplir la palabra dada el jueves, que era la de la unidad partidaria. Nosotros tenemos una mayor responsabilidad, la palabra de seguir al que gane la dimos todos, no creo que haya mayor problema.
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