Sociedad

11 de octubre de 2017

Silvina lucha para que se acepte a su perra Astrid como acompañante terapeútica

Cuando tenía 16 años, Silvina Ponce sufrió un accidente al caerse de una escalera y fruto de ese golpe se le diagnosticó un trastorno cognitivo conocido como Sindrome Orgánico Cerebral grado III.
Desde hace un año, Silvina logró tener la compañía “terapeútica de Astrid, un hermosa perra callejera. La dificultad que atraviesan es lograr que Astrid sea aceptada por una parte de la sociedad que no logra comprender la situación que atraviesa.

Cuando tenía 16 años, Silvina Ponce sufrió un accidente al caerse de una escalera y fruto de ese golpe se le diagnosticó un trastorno cognitivo conocido como Sindrome Orgánico Cerebral grado III.
Actualmente, ella tiene 34 y ese padecimiento le fue causando de manera gradual pero permanente algunos daños en la memoria lo que le provocó dificultades en el habla y en sus recuerdos.
Su mamá, María Ester Esparmen, siempre estuvo a su lado pero desde hace un año, por recomendación del neurólogo y también para lograr cierta independencia, Silvina logró tener una compañía “terapeútica. Se trata de Astrid, un hermosa perra callejera de color negro que la acompaña a Silvina a tiempo completo. Desde ese momento, entre ambas se forjado una amistad entrañable en la que Silvina se ha visto renovada en su quehacer cotidiano y según indica su madre el cambio que se ha producido en ella es realmente notable.

Lucha y dificultades
Más allá del amor y la compañía de su perra entrenada para la asistencia terapéutica; la dificultad que atraviesan es lograr que Astrid sea aceptada por una parte de la sociedad que no logra comprender la situación que atraviesa. Sobre todo en cuanto a la discriminación que ha sufrido sobre todo en algunos comercios o en el momento de ir a hacer las compras al supermercado.
Silvina Ponce está casada pero pasa mucho tiempo sola -aunque ahora con Astrid- porque su marido trabaja como taxista.
“No hay ley vigente que regularice los perros callejeros sino que tienen que ser de raza y Astrid es una perra callejera por más que esté entrenada”, asegura a RESUMEN la mamá de Silvina, Maria Ester Esparmen y agrega: “La ley
contempla a los perros lazarillos para los no videntes. Entonces como Silvina ve y no se le nota la enfermedad pareciera que no existe una ley que la considere”.
Astrid, al no ser solamente un mascota suele tener inconvenientes para estar con Silvina “porque a veces la gente no lo suele entender que es una perra acompañante terapeútica y tiene que estar pegado al lado de mi hija para ver cuáles son sus cambios o si tiene ataques de pánico, de fobia o de epilepsia”
“Hay lugares como el supermercado que no se le permite el ingreso más allá de que Astrid tiene todas las inspecciones médicas- veterinarias y las autorizaciones sanitarias correspondientes. Ella está todo el día con ella y también por la noche, porque Silvina se puede despertar muy asustada y Astrid está pegada a su cuerpo para ayudarla”.
La madre de Silvina destaca la actitud de la empresa Sierras de Calamuchita que es la que la traslada diarimente a su hija y a la perra. “Todos los empleados de la empresa son sumamente amables, a veces el problema es la gente que viaja que pone algún reparo pero los choferes permanentemente le han dado su lugar y su espacio”.

Expo Emprendedora
El pasado fin de semana, madre, hija y lógicamente también Astrid; estuvieron presentes en la feria Expo Emprendedores que se relizó en Alta Gracia.
Allí mostraron al público los trabajos que realizan en el emprendimiento denominada “Arte Alma, artesanía utilitaria” y también tuvieron la oportunidad de contar su caso ante el público.
“Estamos muy agradecidos que nos hayan invitado”, sostuvo María Ester y añadió que Silvina está estudiando en la Ciudad de las Artes la carrera de Paisaje Contemporáneo y el año pasado se recibió y fue abanderada de la Escuela de Cerámica Industrial”.
En la actualidad, Silvina necesita estar mentalmente activa prácticamente todo el tiempo “porque necesita conectarse todo el tiempo a nivel social. Entonces éste microemprendimento forma parte de su rehabilitación. Además, ahora que está Astrid ella puede salir mucho más, cosa que antes se le hacía muy dificultoso y si salía de casa no sabía cómo regresar”, finalizó María Ester.

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