El comienzo de temporada es recibido con mucha expectativa por la mayoría de los habitantes de las zonas turísticas, debido al movimiento económico que esto genera. Sin embargo, los vecinos que viven en cercanía a los sectores de las costas del río, donde los fines de semana se asientan miles de personas, padecen esta estación. Hoy, el equipo de Todo Pasa, dialogó con Matías Olmos, vecino de Villa La Bolsa, para conocer cuál es la situación que viven los vecinos del lugar en esta época turística.
Matías vive en la zona de la bajada del Pozo del Cura, y declaró que con el pasar de los años los problemas continúan y que no notan ningún tipo de cambio por parte de los visitantes ni de los gobernantes comunales. “Hay hartazgo por los fuertes ruidos y la música, los vecinos no pueden dormir, el fuego por los asados nos expone a una tragedia. El alto grado de consumo de alcohol que produce que las personas se pongan violentas, discuten con los de la patrulla del río, quienes son carne de cañón. Es un absoluto descontrol”, manifestó el vecino.
Esta situación los ha llevado incluso a pensar en la posibilidad de irse a vivir a otra localidad, ya que les parece insostenible y ocurre todos los veranos. “Los fines de semana nos quedamos encerrados. Ayer estuve baldeando la escalera de ingreso a mi casa, que estaba toda orinada. No nos animamos ni siquiera a salir a la galería durante el fin de semana, porque nos hostigan. Se han hecho denuncias a la mesa de comunas y municipios, pero no nos escuchan. Tenemos miedo de tomar algo en la galería pensando que se nos pueda aparecer alguien. Vivimos con temor”, expresó Matías.
Si bien han presentado notas y pedido reuniones con la jefa comunal, no han tenido respuestas. Tiempo atrás, entre los vecinos se conformó la Comisión del Río, que realizó un estudio sobre cantidad de personas por playa, circulación, basura, protocolos para recibir a los turistas junto con un protocolo Covid pero esto tampoco tuvo respuestas por parte de la comuna. “Toman decisiones sin consultar. Ensancharon una avenida, sacaron árboles y pusieron unos palenques para que estacionen las motos. Tratamos de hablar con la jefa comunal, pero siempre hay personalismos y eso dificulta mucho esto. Todos los jefes comunales vienen con sus ideas pero no preguntan. nadie nos escucha, nadie nos ofrece solución”.
En el día de ayer le robaron el auto a un turista, quien había dejado estacionado su auto cerca de la bajada del río, y que cuando regresó a buscar sus pertenencias a su vehículo, dio con que alguien se lo había llevado. Matías contó que pasa un solo patrullero para las catorce bajadas, lo cual hace casi imposible que haya una respuesta inmediata en caso de suceder algún hecho delictivo o de violencia.









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