
«Estamos varados desde el sábado pasado, veníamos de Uyuni en camino hacia La paz en vacaciones. Nunca imaginamos estar con barricadas dentro de la ciudad. Vos con tu vehículo no te podes mover, primero porque está todo cortado el tránsito, y segundo porque a los vehículos se los ataca. Nosotros cuando fuimos del hotel a la casa de unos amigos nos pincharon las gomas de tres autos, pese a haber negociado con las barricadas. Nosotros tenemos un trato directo con quienes organizan este corte a través de la Comcipo y su secretario general, Emilio Díaz. Esto está fuera de control. No es una organización verticalista, en la base cada uno hace lo que quiere. Tuvimos que negociar con cada punto de corte y en el último, no pudimos pasar», comentó sobre los intentos de salir del cerco originado por las protestas sociales, habituales en el Altiplano boliviano.
Mientras la Embajada Argentina en Bolivia busca la manera de que los argentinos retenidos puedan salir: «la única manera de traspasar esos piquetes es acompañando una caravana. Y después de ese piquete de donde no nos dejaron pasar, había siete más», comentó Rinaldi.
En el lugar donde se encuentran, hay cerca de 58 argentinos: «Yo ya me siento prisionera, la Embajada nos dijo que nos quedemos tranquilos, que siguen negociando con el gobierno boliviano y nosotros en el medio. Además hay mucha gente alcoholizada para hacerles entender algo. Tuvimos miedo cuando nos pincharon las gomas y nos tiraron piedras. La Policía está autoacuartelada»







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