Opinión

Un poeta con guitarra: Conversaciones con Adrián Abonizio

Para el artista rosarino, parafraseando a Atahualpa Yupanqui, su oficio es el de “cantar opinando”, o dicho de otro modo, un cantautor es “un tipo que ve cosas y puede darse el lujo de expresarlas con una guitarra, que puede explayarse contando cosas que otros tal vez no ven”. Así, al menos, lo expresa en la conversación que mantiene con este medio, en su paso por Alta Gracia. Ciudad que visita todos los veranos desde, por lo menos, hace diez años.
El gran compositor de la Trova Rosarina se presenta por su nombre, y agrega: “clase 56, exento de Malvinas, por suerte para mí, aunque no para los que fueron”. Dice que es compositor de canciones, “entre otras cosas”. Hace 40 años compuso “El témpano”, la canción que interpretó Juan Carlos Baglieto y que llevó al cantautor a un importantísimo reconocimiento artístico. “No me creo nada, ni uno puede decir que mide la dimensión de lo que ha hecho, pero me imagino que el tema remite a mucha gente a su pasado, y eso en algún punto es algo nostalgioso. No digo que esté mal, pero en mi caso, cuando la canto, la pienso en presente, y me digo: no todo está perdido. Lo que nos queda es no caerse y seguir con las convicciones firmes”, cuenta Abonizio en diálogo con este cronista. (“A veces cuando pienso que todo está perdido, voy hacia una de las formas de la muerte”. Así empieza “El témpano”, canción cuya estrofa más conocida seguramente sea: “Voy hacia el fuego como la mariposa, y no hay rima que rime con vivir… no te pares, no te mates, solo es una forma más de demorarse”.
Durante una década, doce de sus canciones estuvieron esperando ver la luz, hasta que en 2011 lo hicieron a través de “Tangolpeando”, el disco que editó luego de seis años de no grabar nada y cuyo texto de presentación está a cargo del reconocido periodista cultural Sergio Pujol, historiador especializado de la música nacional.
Abonizio no se explaya en discursos políticos ni emite extensas opiniones sobre la situación que atraviesa el país, pero como todo gran poeta logra en pocas líneas definir una posición existencial. Tal vez por eso, para rematar la charla, dice: “somos como soldados derrotados de un ejército invencible”.

*Escritor, periodista.

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