Editorial

17 de abril de 2018

El cambio que no llega

Fuertes declaraciones ponen en evidencia las diferencias de la alianza Cambiemos de Alta Gracia, que intenta ponerse de pie de cara a las elecciones de 2019.

Desde hace meses, y a pesar de que son de público conocimiento las diferencias que siguen coexistiendo en la UCR (tan presentes como el primer día), Cambiemos intenta mostrar una sólida imagen de unión y entendimiento en Alta Gracia. “Manotazos de ahogado”, dicen algunos; otros en cambio aseguran que “hay tiempo y se puede lograr la unión”. Hay tantas voces como pre candidatos en el espacio; sin embargo, lo que hoy parece construirse con dedicación y empeño, se cae de a pedazos mañana.

La semana pasada se hicieron dos reuniones. Una en Paseo Nicolasa, la otra en Solares del Alto. En una estaban los que siguen la línea de trabajo del ex árbitro Héctor “La Coneja” Baldassi; en la otra, los de la senadora Laura Rodríguez Machado. En ambas se intentan armar grupos de trabajo. En ambas aseguran que “hay que darle espacio a nuevos referentes”. En ambas hubo diálogo con empresarios. En ambas se habla de esta “nueva política que debe gobernar la ciudad”. En ambas ocultaron las fotos hasta días después… sin embargo, no pasó una semana y el escándalo volvió a ocupar los titulares.

Ana Pochetino (ex concejal y ex Secretaria de Desarrollo Social en la era Bonfigli) -quien acuerda en el espacio de Brunengo, Vagni, la senadora Laura Rodríguez Machado y algunos más- hizo duras críticas contra el vice presidente del partido, Martín Barrionuevo, por la difusión que él le dio a los trabajos que llevó adelante junto a Agustín Saieg (Frente Cívico) y varios jóvenes más en distintos merenderos. “A algunos radicales les haría muy bien irse a su casa un tiempo, como lo hice yo en 2011. No tengo nada en contra de Martín, pero estas cosas no se hacen“, dijo y aclaró que en una de las reuniones que se hizo en el comité, manifestó que “si se desea trabajar con la gente que tiene necesidades, lo pueden hacer, es válido, pero en silencio, sin exponerlo”. Además, y cuando desde Resumen se le preguntó si ésto no es ir un poco en contra de los discursos que se llevaron adelante hace unos días donde se intenta unir el espacio de Cambiemos, la dirigente aclaró: “Yo siempre dije lo que pienso, y me respetan tal cual soy, de todos modos soy consciente de que con algunos referentes lo único que me une es que estamos dentro del mismo espacio; con Morer, por ejemplo, con quien no comparto para nada la forma de trabajar y los principios, en el caso de que los tenga. Mi límite es eso. Cuando tengo que decir algo u oponerme lo hago, no me importa si viene desde la misma línea a la que pertenezco o no. En este espacio confluyen cuatro líneas internas, más los partidos políticos que conforman Cambiemos”, aseveró.

A pesar de que muchos salieron a contestar, otros prefirieron seguir guardando silencio para preservar esta supuesta unión que es casi tan vaga como las encuestas actuales. Hay dirigentes de peso, muchos que fueron enviados a alinear la UCR local, que aseguran “estar desconcertados” con la burocracia y lentitud de algunos referentes locales que “no terminan de entender que si gana Cambiemos, ganamos todos”. Se han hecho muchas reuniones con empresarios de la ciudad donde se los intenta seducir para que acepten dar un “sí”, al menos momentáneamente y así equilibrar un poco la balanza, pero al parecer nada es suficiente.

“Que el árbol no tape el bosque”, aconsejan los más antiguos, pero hay quienes no se resignan a perder el peso acumulado durante los últimos años. Por el lado del Frente Cívico, donde aseguran que “en 2019 el partido tendrá un lugar”, tampoco hay claridades. Hasta hace un tiempo, el referente más visible, Agustín Saieg, hacía equilibrio entre las dos líneas bien marcadas del radicalismo; hoy por hoy, juega abiertamente en una de ellas que, a pocos minutos de comenzar, lo dejó expuesto y obligado a dar explicaciones. “El romance seguirá si hay lugar para nosotros, sino se termina ya”, se les habría escuchado decir a algunos referentes del partido de Juez, aunque es muy pronto para saber si se animarán o no a dar el portazo. Lo cierto es que los egoísmos y la lucha desesperada de algunos para no soltar lo que las legislativas dejaron bastante claro (una importante diferencia de Cambiemos) está logrando una grieta tan importante que la mayoría no sabe cómo subsanar: algunos hablan de ir hasta el hueso, llegar hasta el fondo y volver a arrancar con lo que queda; y otros prefieren seguir metiendo la basura debajo de la alfombra, con la esperanza de que no se desparrame justo antes de las elecciones.


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