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Empujando y a lo guapo, así llegó Pablo Ortíz

Empujando y a lo guapo, así llegó Pablo Ortíz. Y mientras algunos miraban de reojo y con cierto desconcierto su regreso, otros preveían que su basta experiencia en política no sería en vano.

Y es que pasó poco más de un año, pero corrió mucha agua bajo el puente. Allá por junio de 2019, con el sello de Hacemos de Córdoba pero sin saber aún quien lo iba a apoyar, este peronista de cepa se perfilaba como candidato a Intendente de la ciudad de Alta Gracia. En principio, con intenciones de compartir formula junto a Marcos Torres; pero ante la negativa del actual intendente y de alguna parte del sector mas allegado a Hugo Testa,  de repente se lo empezó a ligado a un viejo rival suyo, Walter Saieg, dando discursos proselitistas en algunas casas de punteros políticos afines al otro líder político que tenía la ciudad.

Pero por alguna razón en ese rumbo las cosas tampoco funcionaron. Y al no haber logrado acuerdos que lo ubicaran como el gran candidato de la linea saieguista, Ortíz tomó coraje -tal y como lo hizo cuando apoyó exitosamente al actual Intendente de Córdoba Martín Llaryora en su disputa con Schiaretti y De La Sota- y se animó a iniciar un camino solitario. Al apoyo, ahora lo buscaría en algunos dirigentes barriales y sindicalistas. Una idea que sin duda parecía arriesgada,  pero vaya que le resultó.

Las PASO lo sorprendieron como a la mayoría de los candidatos; aunque el desafío en su partido era aún mayor.  Se trataba de superar un porcentaje, que por más ínfimo que fuera, podía ser inalcanzable cuando se habla de unas internas partidarias; más aún teniendo en la vereda de enfrente a los Torres con una espalda sólida. Sin embargo y junto a su par Analía Subirá, Ortíz logró cruzar exitosamente las primarias, logrando el 8,46% de los votos. Apoyo que el entonces Intendente Facundo Torres se lo había atribuido al sector de Saieg, lo que causó un gran enojo por parte de Ortiz quien lo tildo de soberbio e intolerante.

Para las elecciones generales ya se había conformado una coalición y allí estaba Ortíz. Los números permitieron que 20 años después  volviera al recinto de Belgrano 15 a tomar una silla como Concejal. Su última experiencia la había tenido de la mano de Chiche Gutierrez cuando se había convertido en el Concejal más joven en la historia de la ciudad. Y si bien en el 2013 se plantó la posibilidad de que se uniera al gabinete Torrista, sólo se trató de un amague y Ortíz cambió de dirección acompañando a Llaryora.

Pero los riñones partidarios no eran los mismos y todo indicaba que la relación con Marcos Torres iba a ser un tanto tormentosa. De hecho, al principio de la pandemia el diálogo entre ambos se había vuelto un poco tenso e incluso con el mismo Ministro de Gobierno Facundo Torres. Tanto, a punto de querer quebrar el bloque. Pero lejos de irse todo por la borda, ese fue el momento bisagra en el rumbo político de este histórico militante. Hubo una reunión cumbre en la que se daría una vuelta de timón y el Intendente terminó ofreciéndole la coordinación de un organismo desconocido pero clave en estos tiempos, el COE Regional 8.

Fue un trabajo que sin duda Ortiz supo ponerse al hombro y conducirlo de la mejor manera. El también concejal, demostró que podía estar a cargo de un ente donde la salud y la seguridad eran base, sin ser un profesional ámbito. Eso lo llevó a un nuevo cargo, el de Secretario de Servicios Públicos; una de las áreas mas importantes de la ciudad.

Pablo Ortìz, un tipo que hace poco más de un año dijo haberse sentido legitimado en el peronismo y que hoy lo demuestra conformando un gabinete con mucha carga política. ¿Quien dice que este nuevo rol no pueda posicionarlo nuevamente como posible candidato en las próximas elecciones municipales?.

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