Editorial

23 de febrero de 2018

La violencia como método de debate

Este martes por la mañana, frente a compañeros y a vecinos, dos empleadas del municipio fueron protagonistas de una pelea que desencadenó en una investigación interna, posibles sanciones y además, indignación general.

Sin dudas, desde hace años se viene luchando por revertir el concepto que la gente tiene de los empleados municipales; incluso en Alta Gracia, se hicieron distintas capacitaciones para que comiencen a profesionalizar su trabajo, pero al parecer nada es suficiente cuando ciertas actitudes, cuando menos fuera de lugar, vuelven a poner en el ojo de la tormenta a quienes han sido tildados de “acomodados políticos” más de una vez.

Este martes por la mañana, frente a compañeros y a vecinos, dos empleadas del municipio fueron protagonistas de una pelea que desencadenó en una investigación interna, posibles sanciones y además, indignación general. Hubo insultos, golpes y -sobre todo- versiones encontradas. Pero más allá del motivo que originó ésto y dejando de lado, además a quienes fueron los encargados de difundir lo sucedido (a pesar de que muchos intentaron matar al cartero), lo cierto es que la noticia se propagó como reguero de pólvora, traspasando incluso, los límites de Alta Gracia. “¿Tan grave fue? Una de las chicas sólo intentó intervenir debido a que su compañera estaba siendo víctima de violencia verbal de parte de su pareja, y debido a su estado de nervios, supongo, terminó descargando su bronca en quien justamente la defendía”; ese fue uno de los testimonios…de los muchos que hay acerca de lo sucedido. Hay otros que hablan de cierta rivalidad entre ambas; y existen otros que se limitan a llevar ésto al ámbito político debido a que, más allá de que se trate de dos personas pertenecientes al mismo palo político, militan en lugares diferentes.

Lo cierto es que muchos se esforzaron en dilucidar los motivos y defender su accionar, cuando los motivos es lo que menos debería interesar en el hecho, sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de personas empleadas en un ámbito público cuyo sueldo es aportado por todos los vecinos de la ciudad. El cualquier ámbito privado, la investigación hubiera durado minutos. Ambas mujeres estarían por lo menos siendo sancionadas. En la parte pública la cosa cambia, hay ciertos beneficios que -aunque burdos- desde hace muchos años se implementan. A 24 hs de lo sucedido, recién se estaba comenzando a investigar qué había ocurrido, con el pequeño inconveniente de que una de las mujeres ese mismo día salió de vacaciones sin culpa y cargo. ¿Habrá que esperar a que vuelva para que la investigación avance?.

Los funcionarios que deberían haber tomado el toro por las astas (el titular del área y quien está a cargo de Recursos Humanos) hablaron de un procedimiento a seguir sin determinar tiempos, y desde Sitramag (Sindicato de Trabajadores Municipales de Alta Gracia) directamente no se expidieron al respecto. Tampoco se escuchó emitir algún comunicado o interferir en la problemática al Consejo de la Mujer, ente encargado de tratar temas donde se vulneran sus derechos, siendo que desde el principio se habló de posible violencia de género sufrida por una de ellas. Lo ocurrido abre un abanico de responsabilidades de las que hasta ahora la mayoría no se hace cargo. Un hecho más, uno de los tantos que ya vienen ocurriendo y que deja como manifiesto el uso de la violencia como método de debate.


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