
En el corazón del Teatro Metropolitan de Buenos Aires, Tamara Rogouski fue coronada como Miss Universo Argentina 2026 y, entre lágrimas, abrazos y emoción contenida, escribió una página histórica para su provincia y para el certamen nacional.
Con apenas 28 años, oriunda de Puerto Iguazú, la representante de Misiones se impuso entre 32 candidatas de todo el país y se transformó en la nueva embajadora argentina rumbo a la 75° edición de Miss Universo, que se celebrará en noviembre en Puerto Rico. Pero su triunfo no fue solamente una cuestión de belleza o presencia escénica. Hubo algo más profundo en ella. Una mezcla de sensibilidad, disciplina y fortaleza que atravesó cada una de sus apariciones durante la competencia.
Cuando recibió la corona, Tamara apenas pudo contener las lágrimas. La emoción le quebró la voz mientras sostenía el ramo de flores y respiraba como quien intenta comprender que aquello que soñó durante años finalmente estaba ocurriendo.
“Estoy con todas las emociones a flor de piel. Casi que no tengo palabras… Para mí esto es un orgullo inmenso. Fue un camino de mucho trabajo, de mucha dedicación y compromiso. Sé que Dios está obrando y tiene un propósito muy grande a través de este camino que estoy haciendo”, expresó conmovida frente al público.
Y luego, en un gesto que resumió el espíritu que marcó toda su participación, se tomó unos segundos para dejarle unas palabras a sus compañeras: “Quiero agradecerle a todas las chicas. Fueron unas excelentes compañeras. ¡Muchas gracias!”.
La noche tuvo además otro reconocimiento especial: la joven también fue distinguida con el premio a “Mejor Rostro”, reafirmando el impacto que generó desde el inicio de la competencia.








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