
Por el escenario mayor pasaron Nacho y Daniel (ex Guaraníes) y las colectividaded de Bolivia y Galicia, desplegando color y baile. Si bien todas las presentaciones se llevaron aplausos, cuando Abel Pintos pisó el Milo Morcillo, el público estalló.
Con un lleno total, el artista bonaerense deleitó a sus fans con un nutrido repertorio que recorrió sus 15 años de carrera; es sin dudas el más convocante y está claro que supera las expectativas en todos los lugares donde se presenta.
Con un mensaje lleno de paz, amor y «no a las drogas» enamoró aún más a su público. En el final del show el Intendente Walter Saieg y el vice Intendente Facundo Torres le hicieron entrega de algunos obsequios en reconocimiento por su paso en nuestra ciudad.
Por otra parte, en el predio se podía ver gran cantidad de gente disfrutando de comidas y bebidas típicas.








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